Las paradojas de l a modularidad

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  Las paradojas de la modularidad 529 Hadley, R. F. 1994). Systematicity revisited: reply to Chater Cristiansen and Niasson van Gelder. Mind and ianguage, 9,43 1-443. Karmiloff-Srnith, A. 1992). Beyond modularity. Cambridge, Mass.: MIT Press. Traducción española, Mús all6 de la modularidad. Madrid: Alianza, 1994. Karmiloff-Smith, A., Scerif, G. Ansari, D. 2003). Double Dissociations in Developmental Disorders? Theo- retically Misconceived, Empirically Dubious. Cortex, 39 161-163. Legrenzi, P., Girotto, V. Johnson-Laird, P. N. 1993). Focussing in reasoning and decision-making. Cognition, 49,37-66. Leslie, A. M. 1991). The theory of mind impairment in autism: Evidence for a modular mechanism of develop- ment? En A. Whithen Ed.), Natural theories uf mind. Oxford: Blackwell. Leslie, A. M. 1992). Pretense, autism and the cdheory-of- mindu module. Current directions in Psychological Science, 1, 18-21. Mareschal, D. Shultz, T. R. 1996). 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New- York: Wiley and Sons. Las paradojas de la modularidad José Manuel Igoa Universidad Autónoma de Madrid La Modularidad de la Mente MM) de Jerry Fodor es probablemente una de las obras más célebres de la bibliografia de las ciencias cognitivas hasta el punto de ser quizá el libro de psicologia teórica más citado de las dos Últimas dé- cadas sobre todo en psicologia cognitiva. Sin embargo ha sido una obra poc0 influyente en la mayor parte de las áreas de estudio de las disciplinas cognitivas en 10 que hace al seguirniento de sus propuestas por parte de 10s investigadores en estas materias. Cumplidos veinte aiios de su publicación original creo que di- ficilmente se puede discutir este balance A la hora de buscar una explicación a estos hechos se podrían invocar razones muy diversas y muy probablemente se- ria difícil llegar a conclusiones inequívocas o conseguir un acuerdo general. Esta es la primera paradoja que quiero resaltar en este escrito. Se trata de una para- doja que bien pudiéramos llarnar <<externa>> a que afecta a la acogida de la obra Correspondencia: Departarnento de Psicologia Básica. Facultad de Psicología. Universidad Autónoma de Madrid. Cam- pus de Canloblanco. Ctra. de Colmenar, km. 15. 28049 Madrid. Correo electr6nico: josemanuel.igoa@uam.es Anuario de Psicologia, vol. 34, no 4 diciembre 2003, pp. 505-571 O 2003, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia  530 J. M goa y a las reacciones que provocó y sigue provocando entre 10s investigadores de las ciencias del conocimiento. A tal efecto, MM ha sido una obra tal vez rnás admi- rada que denostada, provocadora y sugerente a la vez que polémica y pesimista. Si la juzgamos por su fecundidad, es decir, por su capacidad de suscitar teorias o modelos capaces de generar investigaciones empiricas, no hay duda de que ha te- nido un peso considerable en la psicologia. Sin embargo, el10 no impide recono- cer que hay pocos <<fodorianos>> carta cabal en el panorama actual de la ciencia cognitiva. Y quizá no podria ser de otro modo, teniendo en cuenta las razones que expondré a 10 largo de este articulo. En esta breve reseña conmemorativa, me propongo señalar y comentar otras dos paradojas, <cinternas>> la propia propuesta de Fodor de arquitectura cognitiva recogida en MM, que quizá puedan ayudar a entender esta primera pa- radoja externa y a explicar por qué la propuesta de Fodor ha tenido el curioso efecto de volverse contra si misma, dando paso a diversas propuestas de arqui- tectura modular que poc0 tienen en común con las ideas srcinales del autor. Una primera razón, nada paradójica por 10 demás, es que Fodor ha tenido la rara vir- tud de articular un concepto de modularidad sumamente restrictivo en 10 que res- pecta a 10s criterios constitutivos de 10s sistemas modulares y, consiguiente- mente, en 10 que afecta a la porción <<modular>> el sistema cognitivo humano, que es mínima en comparación con la porción no modular. Como es bien sabido, Fodor condena además 10s sistemas no modulares, responsables de la fijación de creencias no demostrativas, al limbo de 10s procesos científicamente inaborda- bles. Así pues, y por decirlo en términos metafóricos, la modularidad fodoriana ha tenido la consecuencia de <<quitar l suelo bajo 10s pies>> e buena parte de la investigación cognitiva, que se afana precisamente en estudiar esos procesos de carácter central. La lógica reacción de 10s damnificados por esta propuesta ha sido, como no podia ser menos, la de buscar formas alternativas de arquitectura modular más benignas con la mayor parte de 10s procesos cognitivos sometidos a indagación. Y aquí es donde radica la primera de las dos paradojas internas que me propongo analizar y que puede formularse del siguiente modo: la arquitec- tura modular de Fodor ha resultado ser la menos modular de todas las arquitec- turas modulares hoy en dia disponibles. Por ponerlo en términos más crudos, 10 que Fodor propone en MM es, en su mayor parte, una arquitectura no modular del sistema cognitivo humano. Con esto, Fodor logra dejar insatisfechos a todos: a 10s partidarios de las arquitecturas globales, que ven sus teonas arrojadas al pozo insondable de 10s procesos centrales, y a 10s partidarios de las arquitecturas ge- nuinamente modulares, que ven a sus módulos privados de las propiedades que les otorgan carta de naturaleza. Se diria que en el justo medio en el que Fodor se sitúa no est5 la virtud. Haciendo un ejercicio de interpretación más o menos arriesgado, podria decirse que la propuesta restrictiva de arquitectura modular de Fodor obedece a una calculada estrategia de ambigüedad, consistente en definir 10s módulos en virtud de dos caracteristicas tan independientes entre si como el encapsulamiento infonnativo y la especificidad de dominio. Fodor se sirve de la proposición de que un sistema cognitivo es modular si esta informativarnente encapsulado y es especifico de dominio en otras palabras: si A y B - C; A y B C, A y no B Anuario de Psicologia vol 34 no 4 diciembre 2003 pp. 505-571 2003 Universitat de Barcelona Facultat de Psicologia  Las paradojas de la modularidad 53 1 no C, no y B . no C) para caracterizar aquellos sistemas que, a su juicio, me- recen la consideración de modulares, esto es, 10s sistemas perceptivos o sistemas de entrada, excluyendo todos 10s demás. Esta estrategia genera ambigüedad por- que deja sin aclarar expresamente cuál de estas dos propiedades es realmente constitutiva de 10s módulos. Si tomamos la especificidad de dominio como el rasgo definitori0 de 10s módulos, habremos optado por una arquitectura modular definida en términos de un racionalisrno epistemológico, como el propio Fodor ha subrayado en su reciente libro The mind doesn t work that way Fodor, 2000), o sea, por una arquitectura de módulos de conocimiento a la Chomsky 1980) o paquetes de información de base innata que definen dominios peculiares de ac- tuacibn. Esta parece haber sido la opción preferida por la mayoría de 10s autores que defienden alguna versión <<post-fodoriana>> e arquitectura modular: desde Gardner 1983), con su teoria de las inteligencias múltiples, y Carey y Spelke 1994), con su propuesta de modularidad de 10s sistemas de conocimiento, de inspiración chomskyana, hasta otros autores como Karrniloff-Smith 1992), con su teoria de la modularidad emergente, e incluso Jackendoff 1987, 2002), de- fensor de 10 que 61 mismo denomina la <<modularidad epresentacional>>. s de justicia señalar que son mis las cuestiones que separan a estos autores que las que les unen. La propiedad de 10s módulos en la que radican las principales dis- crepancias entre estas teorías es la del innatismo y, en consecuencia, la modifica- bilidad de 10s sistemas de procesamiento modulares a partir de la experiencia. Según esta propiedad, encontramos teonas emergentistas o desarrollistas si se permite el término), como las de Gardner o Karmiloff-Smith, frente a otras de claro sesgo innatista, como la de Carey y Spelke y la de Jackendoff. Sin embargo, no es menos cierto que todas estas teorias, que en parte sur- gieron como reacción a la propuesta srcinal de Fodor, comparten el énfasis en la especificidad de dominio como propiedad constitutiva de 10s módulos, en detri- mento del encapsulamiento informativo. Esto es especialmente cierto de las teo- ria~ e Gardner, Carey y Spelke y Karmiloff-Smith, y de forma mis matizada de la de Jackendoff. propósito de esta última, que quizá es menos conocida entre 10s psicólogos cognitivos en comparación con las otras que he citado, hay que se- ñalar que Jackendoff defiende un tipo de arquitectura modular que se articula en dos niveles de análisis de 10s sistemas cognitivos: uno macroscópico o molar y otro microscópico o molecular. El primer0 individualiza 10s sistemas modulares de acuerdo con un criteri0 basado principalmente en la especificidad de dominio, 10 que arroja un censo de unos pocos módulos grandes al estilo de las facultades fodorianas) y de limites inciertos que incluye las facultades del lenguaje, la vi- sión y la música, entre otras. Es importante resaltar que estos sistemas no se con- ciben en modo alguno sistemas perceptivos ni siquiera el sistema de procesa- miento visual est6 pensado exclusivarnente en esos términos) y tampoc0 son sistemas encapsulados, al menos según Fodor define la propiedad del encapsula- miento, sino que se comunican entre si de forma sistemática o arquitectónica- mente definida es decir, por la propia constitución de su arquitectura) en varios puntos. Por otra parte, en un nivel microscópico o molecular, la arquitectura mo- dular de Jackendoff est5 constituida por unidades de procesamiento que, a la vez que son especificas de dominio en la medida en que cada una de ellas posee una Anuario de Psicologia vol. 34, no 4, diciembre 2003, pp 505-571 O 2003, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia  532 J M. Igoa base de datos peculiar que le es propia), se hallan informativamente encapsula- da~. stos procesadores definidos representacionalmente, que Jackendoff deno- mina <cmÓdulos de integración,, las estructuras fonológica y sintáctica serian ejemplos paradigmáticos de la facultad del lenguaje y el esbozo primari0 y la es- tructura 2112 D de la facultad de la visión) se comunican unos con otros a través de otra clase de módulos que les sirven de interfaz y que tienen acceso a ciertas representaciones privilegiadas de 10s dominios i.e. de 10s módulos de integra- ción) que conectan. Entre las consecuencias más dignas de mención de la arqui- tectura modular de Jackendoff se deben destacar dos: por un lado, se trata de una arquitectura mucho mis flexible que la de Fodor y globalmente mucho mis ccmo- dularizada,,; y por otro, y derivado de 10 anterior, es una arquitectura en la que queda totalmente desdibujada la distinción que Fodor tanto subraya entre la per- cepción modular) y la cognición no modular). Me he detenido brevemente a exponer algunas de las principales caracte- risticas de la teoria modular de Jackendoff para mostrar hasta qué punto una pro- puesta que se dice deudora y se considera próxima a la de Fodor termina siendo, a la postre, bastante diferente. En mi opinión, la clave de el10 reside, en buena medida, en la primacia que esta teoria concede a la especificidad de dominio so- bre el encapsulamiento informativo a la hora de caracterizar los sistemas modu- lares de procesamiento. Con todo, la teoria de la modularidad representacional de Jackendoff es una teoria sobre 10s procesos cognitivos, y no s610 sobre 10s es- tados epistémicos, y por el10 se adhiere a la idea de que 10s procesos cognitivos son computacionales, en el sentido clásico del término, es decir, operaciones for- males que se ejecutan sobre representaciones sintácticamente estructuradas Jac- kendoff, 1987). En este particular, la arquitectura modular de Jackendoff se sitúa en la misma tradición de pensamiento que la de Fodor y que éste denomina ra cionalismo computacional) y en una posición asimismo muy próxima a otra de las concepciones post-fodorianas de arquitectura mental, la denominada teoria de la ccmodularidad masiva>>, ue defienden, entre otros autores, Cosmides y To- oby 1994), Sperber 1994) y Pinker 1997). La modularidad masiva es una teoria de la arquitectura mental que ha sido caracterizada como una síntesis afortunada de la teoria computacional de la mente y la biologia evolucionista neodarwiniana de ahi el apelativo de Nueva Síntesis con que también se la conoce). La idea central de esta teoria es que la se- lección natural ha favorecido la emergencia de estructuras cognitivas especificas de dominios altamente restringides dedicadas a resolver problemas muy particu- lares. Estas estructuras cognitivas están realizadas en mecanismos de cómputo que sobrevienen en estructuras neuronales fijas y, consecuentemente, innatas. Bajo esta Óptica, la mente humana queda caracterizada, en palabras de Pinker, como <<un istema de Órganos de computación, diseñados por selección natural, para resolver la clase de problemas a 10s que se enfrentaron nuestros antepasa- dos cazadores-recolectores, en particular, la comprensión y manipulación de ob- jetos, animales, plantas y otros congéneres>> 1997, p. 21). El grado de especifi- cidad de 10s módulos en esta teoría es tal que ha llegado a proponerse hasta un sistema de procesarniento especificarnente diseñado para reconocer conductas de engaño en situaciones de intercambio social, el famoso módulo de c<detección Anuario de Psicologia vol. 34 no 4 diciembre 2003 pp. 505-571 2003 Universitat de Barcelona Facultat de Psicologia  Las paradojas de l modularidad 533 de mentirosos>>. l resultado es una concepción masiva de la modularidad, esto es, una mente superpoblada de módulos sin cabida para 10s sistemas centrales. Lo señalado en 10s últimos párrafos deja bien patente la paradoja de que la teo- ria de Fodor es, a fin de cuentas, la menos modular de las teorías modulares. No obstante, 10s efectos de esta paradoja son más estéticos que sustantivos, pues a fin de cuentas poc0 importa saber quién ha llegado mis lejos en su propuesta de modularización de la mente. Mucho más importante, en cambio, es ver cómo se conjugan 10s principios que sustentan las diferentes propuestas de arquitectura mental. En este caso, se trata de examinar la congruencia entre las distintas va- riedades de modularidad que a efectos de la presente discusión podemos redu- cir a dos, una modularidad restringida, como la que propone Fodor, y una mo- dularidad masiva, como la de la Nueva Síntesis), de un lado, y el postulado del carácter computacional de 10s procesos cognitivos, principio fundamental al que todas las arquitecturas modulares declaran mantenerse fieles. Y aquí es donde surge una segunda paradoja interna a la teoria modular de Fodor que, si se toma en serio, arroja un sombrío panorama sobre la posibilidad de hallar una explica- ción naturalista o causal) del funcionamiento de 10s procesos mentales. Esta segunda paradoja descansa en dos premisas: por una parte, la premisa de que 10s procesos computacionales son intrínsecamente locales, es decir, s610 se pueden definir sobre dominios de muy corto alcance; y por otra, la premisa de que una buena parte de nuestras operaciones mentales est6 dedicada a la realiza- ción de inferencias no demostrativas que, por su propia naturaleza, necesitan ac- ceder a un amplio rango de fuentes y tipos de información imposible de delimi- tar a priori, en la mayoría de 10s casos). La primera premisa se basa en la idea de que 10s procesos mentales, en tanto que computacionales, operan sobre la sinta- xis de las representaciones mentales. La sintaxis, por su parte, es una propiedad local de las representaciones, en la medida en que 1) se refiere a la disposición e interdependencia de las partes constituyentes de su estructura y 2) determina, en su proyección externa, un conjunt0 de relaciones sistemáticas entre represen- taciones que comparten constituyentes. Según esto, la proposición Juan leyó un libro de Chomsky tiene dos clases de propiedades sintácticas: 1) unas que de- terminan la identidad de 10s constituyentes que fonnan la proposición y sus re- laciones Juan-agente, un libro de Chomsky ema, leyó-predicado); y 2) otras que determinan las relaciones semánticas) de la proposición con otras proposi- ciones lógicamente asociadas a ella relaciones tales como la contradicción -Juan no leyó un libro de Chomsky- o el entrañamiento -Juan leyó un libro). La segunda premisa se justifica por la dependencia contextual de muchas, si no to- das, las operaciones de inferencia no demostrativa obviamente, las inferencias demostrativas o deductivas no poseen la característica de ser operaciones depen- dientes del contexto). Por dependencia contextual se entiende la necesidad de re- currir al contexto global de una determinada creencia, y en caso extremo al sis- tema total de creencias del individuo, para establecer su grado de confirmación. Volviendo al ejemplo anterior, las inferencias que puedan formarse a partir de la proposición Juan leyó un libro de Chomsky, como la de que <<Juan eyó un libro de lingüística>> inferencia no demostrativa, por 10 demás, ya que podria tratarse de un libro de política) o la de que ccJuan se aburrióldisfrutó leyendo un libro de Atzuario de Psicologia vol. 34, no 4, diciembre 2003, pp. 505 571 O 2003, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia
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