En el campo de batalla: Louis Althusser y el estructuralismo

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En el campo de batalla: Louis Althusser y el estructuralismo
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  En el campo de batalla: Louis Althusser y el estructuralismo *   Micaela Cuesta *   “En efecto: la filosofía, que pretende dejar enunciada  para siempre la Verdad de las cosas, presenta esta característica  –  de hecho paradójica- de ser, por esencia, conflictiva, y ello perpetuamente. Kant dijo de la filosofía  –  la anterior a la suya, claro- que era un campo de batalla”. Louis Althusser (19 76: 25). Medir la distancia que separa o aproxima el pensamiento de un autor a un  punto  más o menos determinado suele no ser una tarea sencilla, menos aún ecuánime. Reflexionar en torno a las divergencias y puntos de contacto entre Louis Althusser y el estructuralismo en un tiempo distinto a aquel en donde esta polémica se suscitó y desplegó, complejiza la tarea, aun si tenemos la ventaja de contar con su obra completa y con un variado cuerpo de estudios críticos. Louis Althusser, personaje controvertido, militante, teórico, científico, nos recuerda, en su teoría del leer   desarrollada a partir de Marx, que no existe lectura inocente, y con ello nos obliga a declarar de qué lectura somos culpables. Esta culpabilidad   no se vincula a una extralimitación, tampoco se relaciona con una transgresión que merezca algún tipo de  punición; ella, en su carácter de inexpurgable, invita tan sólo a asumir la intencionalidad   que, disfrazada de pregunta, gobierna toda lectura. En nuestro caso podríamos formularla, esquemáticamente, del siguiente modo: ¿Cómo se configura el campo de batalla  en el que se posiciona el pensamiento de Althusser? ¿En qué trazos de su prosa puede avistarse la huella del estructuralismo? ¿En qué puntos produce él su diferencia respecto de aquellas  posiciones? ¿En qué constelaciones conceptuales se congregan sus nociones? *   Este artículo forma parte del libro publicado en 2010 por Mauro Vallejo y Fernando Gabriel Rodríguez, comp.:  El estructuralismo en sus márgenes. Ensayos sobre críticos y disidentes. Althusser, Deleuze, Foucault,  Lacan, Ricoeur  . Buenos Aires, Ediciones del signo, 2010, pp. 187-217. *  Es doctoranda en Cs. Sociales (U BA, CONICET), Magister en “Comunicación y cultura” ( UBA). Actualmente desarrolla sus actividades de investigación en el Instituto Gino Germani (Facultad de Ciencias Sociales, UBA).  Valga aquí una aclaración: nuestro artículo no persigue el objetivo de identificar bandos, ni consumar expiaciones, antes bien, quiere dar cuenta de los matices, las sutilezas y los  pliegues que habitan ambas posiciones, unas veces superpuestas, otras desencontradas. En este marco proponemos, en un primer momento, avanzar sobre algunas líneas generales al interior de las cuales se inscriben tanto los textos estructuralistas cuanto lo althusserianos, para luego buscar delimitar una serie de pares conceptuales que nos  permitan echar luz sobre algunas polémicas producidas entre estos contendientes desiguales . Ahora bien, con el fin de sobrellevar esta disparidad   que viene dada por el hecho de que en un caso se trata de un autor (a pesar de las tensiones que pueden señalarse al interior de una multiplicidad de textos), mientras que en otro, de una clasificación que reúne en torno suyo distintos nombres y disciplinas, focalizaremos gran parte de este texto en la producción de Claude Lévi-Strauss. Consideramos, como lo han hecho tantos otros, que es él quien mejor refleja el paradigma estructural en las ciencias sociales, y lo hace albergando en su escritura una riqueza y sofisticación insoslayables. Consideraciones preliminares “Porque una filosofía no nace como Minerva en la sociedad de los dioses y de los hombres. Sólo existe,  pues, en virtud de su diferencia conflictual y sólo ocupa esa posición conquistándola en un espacio lleno de un mundo ya ocupado” Louis Althusser (197 5: 128).   En un esfuerzo por delimitar un terreno común que habilite señalar las torsiones o desplazamientos entre Louis Althusser y el estructuralismo, lo primero sobre lo que llamaremos la atención es quizás lo más evidente, pero no por ello menos relevante: la (co)pertenencia a un mismo continente . En su acepción inmediata, esto es,  geográfica , el término alude a la circunstancia de que tanto Althusser como los debates en torno al estructuralismo tuvieron lugar preeminentemente en Francia (en otras palabras, los desarrollos teóricos de los principales referentes del estructuralismo así como de Louis Althusser coinciden espacio-temporalmente; esta contemporaneidad abre la posibilidad de   polémicos intercambios y remisiones conceptuales). De esta primera constatación se deduce la pertinencia del vocablo continente  en otra de sus acepciones: aquella que lo mienta como espacio contenedor   de un conjunto de problemas teóricos y ambiciones compartidas; entre ellos, los más destacados podrían resumirse, negativamente, como sigue: a) crítica a la noción de un  sujeto  concebido como pleno, consciente de sí y de sus actos; b) crítica a la noción de esencia  como núcleo intemporal e inmutable -que conduciría al rechazo de los humanismos  de distinto cuño-; c) crítica también al historicismo  como horizonte absoluto y “desideologizante” de las ciencias social es; d) crítica, por último, al empirismo  y su ineludible identificación entre realidad y concepto. En términos positivos, el continente que posibilita estas porosidades entre Althusser y el estructuralismo puede ser definido, siguiendo a Milner, como el intento de fundar una ciencia  de la thesei  (o mundo de la convención). Parafraseando a este autor, podemos enumerar las cinco tesis que traducen este impulso compartido: 1) la existencia de una necesidad   de la thesei y su combinación con la contingencia; 2) la necesidad es el objeto  de la ciencia y recibe el nombre de estructura ; 3) en tanto necesidad, las estructuras poseen rasgos comunes pasibles de ser captados a través de un método común (aquí la ciencia de la lengua estaría llamada a cumplir un rol fundamental); 4) la necesidad de la thesei  no puede ser tratada como un fragmento de la  physis ; 5) no se formularán hipótesis respecto de los orígenes de una necesidad constatada, ni de su constitución gradual o instantánea (Milner, 2002). Teniendo en mente estos elementos detengámonos, a continuación, en algunos de sus  puntos procurando identificar las correspondencias y los desplazamientos que al interior de ellos se operan. Proponemos para llevar a cabo esta tarea partir del análisis de un texto de Althusser que funciona como atajo hacia las cuestiones más polémicas; el texto se titula, sugerentemente: “Sobre Lévi - Strauss” † . †  No se conocen versiones publicadas de este artículo a pesar de su probablemente amplia difusión (en los archivos de Althusser fueron encontrados varios ejemplares dactilografiados). Al parecer el texto fue tipeado  por una secretaria de la  École Normale Supérieure  y Althusser evaluó la posibilidad de incluirlo como apéndice del libro de Emmanuel Terray titulado:  Le marxisme devant les sociétés “primitives” , mas, finalmente, esta idea no prosperó. Ver: Althusser, L.: “Sobre Lévi - Strauss (1966)” en http://www.scribd.com/doc/16175213/Althusser-Louis-Sobre-LeviStrauss-1966.   Combinación   vs. combinatoria    “S í, desde mi modesto puesto, puedo inspirarme y legitimarme a partir de estos ejemplos: sí, en algunos  puntos que consideraba importantes he «pensado en los extremos», y lo he hecho conscientemente, y he curvado el bastón en el sentido contrario”. Louis Althusser (1975: 134) Según Henri Lefevre la corriente estructuralista se diferencia en su interior entre el “estructuralismo en la práctica” (actividad que se aproxima a la de un técnico que analiza y reconstruye sistemas funcionales), y el “estructuralismo como ideología”. Este último, asevera Lefevre, “tiende a ser una lógica, un método general, una antr  opología, y hasta una ontología. Se vincula a todos los sectores del conocimiento y pretende ser la unión entre las ciencias, las del hombre y de la naturaleza”  (Lefevre, 1963: 136). Louis Althusser podría coincidir con esta demarcación. En las primeras páginas de  Para leer el capital    declara realizar distintos esfuerzos para distinguirse de lo que él llama “la ideología estruc turalista” (Althusser, 196 7a: 3): ella consiste en una mera combinatoria  de elementos indeterminados y no ya en una combinación , como sí refiere Marx. Así pensado, el estructuralismo no sería más que una “moda filosófica”, una “ideología formalista de la combinatoria”. En otro texto, aparecido en el „ 74 pero escrito en el „ 72 - “Elementos de autocrítica” - Althusser dedica todo un apartado al estructuralismo. Allí afirma que esta corriente no es ninguna “filosofía de filósofos” , que tampoco su nombre ha sido  proporcionado por alguna filosofía, que nadie ha tomado sus términos flotantes y difusos  para conferirle la unidad de un pensamiento sistemático, y que ello sea así no es un azar,  porque el estructuralismo, asevera Althusser  , “nace de los problemas teóricos reencontrados  por los sabios en sus prácticas”. No siendo luego una “filosofía de filósofos” , el estructuralismo es una “id eologí a filosófica de eruditos”;  m ás adelante prosigue: “que sus términos sean difusos y flotantes, que sus límites estén muy mal definidos, no impide, no obstante, caracterizar su tendencia general  :   racionalista, mecanicista, pero por sobre todas las cosas  formalista ”  (Althusser, 1972: 180). Es precisamente esta ambigüedad propia del estructuralismo la que ha dado lugar, según Althusser, a una serie de confusiones respecto de sus adherentes. En este sentido el autor advierte que si bien Marx ha trabajado con el  concepto de combinatoria , estructura ,  posición , entre otros, ello no habilita a hacer de él un  precursor del estructuralismo. Luego, para disipar dudas a este respecto habría que especificar los límites y alcances de los términos comprometidos en ambas posiciones. A saber: ¿qué significa combinatoria ? y, ¿en qué se distingue una combinatoria  formal   de una combinación ? En términos althusserianos, la combinatoria trabaja con un conjunto de conceptos tomados a préstamo de varias disciplinas existentes, elementos cualesquiera que el investigador manipula para  producir a partir de ellos lo real  . Distinto es el caso de la combinación  a la que Marx alude. Ella no trabaja con elementos indeterminados; por el contrario, la combinación llevada a cabo por Marx ocurre entre los elementos de la estructura de un modo de producción . Así, a una combinatoria formal Althusser opone -nos atrevemos a afirmar- una combinación concreta o determinada, es decir, una que toma en cuenta sólo aquellos elementos de la estructura de un modo de producción  ‡ . Antes de avanzar sobre la pregunta por los elementos de aquel modo de producción , digamos unas palabras más sobre la otra parte de la ecuación, esto es, el  formalismo  comprometido en la combinatoria  estructuralista. En el texto de 1966 titulado “Sobre Lévi - Strauss”  que antes mencionamos, Althusser desarrolla algunos de los argumentos que le sirven para distanciarse de aquella “moda filosófica”. El reproche que dirige Althusser a Lévi-Strauss es fundamentalmente uno, pero que tiene varia s consecuencias: “reclamarse de Marx y no hacerle caso al mismo tiempo” § . La consecuencia principal de este “hacer caso omiso” de la teoría de Marx es que el  pensamiento de Lévi-Strauss olvida su objeto . El problema no radica en que Lévi-Strauss trabaje con formas (en definitiva, toda teoría lo hace), sino en su mal   uso de las mismas, en su mal   formalismo, producto de desconocer una categoría clave como la de  modo de  producción ; la ignorancia respecto de ella es la que lo conduce a afirmar la particularidad ‡  Miriam Glucksmann enumera de la siguiente forma estos elementos: “1) el productor directo –   fuerza de trabajo; 2) los medios de producción: objetos e instrumentos; 3) el no-trabajador, que se apropia del producto excedente. Los mismos están combinados por medio de dos relaciones: 4) el vínculo de propiedad: relaciones de producción; 5) el vínculo de apropiación real o material: las fuerzas productivas” (Glucksmann, 1974: 237). La autora no considera, no obstante, que existan diferencias entre este modo de la combinación y la “combinatoria” levistraussiana. Tal vez podamos atribuir esta desconsideración al desconocimiento por parte de Glucksmann del texto de Louis Althusser aparecido el mismo año en que se publicara su estudio. §  Marx está presente en varios textos del antropólogo francés, pero es justo referir esta interpretación de Althusser al artículo de Lévi-Strauss donde se desarrolla centralmente la interesante polémica con Sartre en torno al estatuto de la razón analítica  y la razón dialéctica . En aquella oportunidad Lévi-Strauss (1962b) se sirve de Marx y de Freud para argumentar en favor de su posición.
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