El trabajo Invisible de las cosas. Revista 180. N 29.

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El trabajo Invisible de las cosas. Revista 180. N 29.
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  revista_ 180 | #28 | Tomás Ariztía | p. 56>59 | Tomás Ariztía Académico e investigador/Universidad Diego PortalesFacultad de Ciencias Sociales e HistoriaEscuela de SociologíaSantiago/Chile     E    L    T    R    A    B    A    J    O     I    N    V    I    S    I    B    L    E    D    E    L    A    S    C    O    S    A    S     [    I    N    V    I    S    I    B    L    E    W    O    R    K    B    Y    T    H    I    N    G    S    ] Vivimos en un mundo de cosas, son parte de nues-tra vida cotidiana: estamos rodeados de casas,máquinas, autos, ropa y aparatos técnicos. Losobjetos son parte central de nuestra vida cotidiana,lidiamos constantemente con ellos. Sin embargolas cosas han sido tradicionalmente invisibles, o almenos secundarias, cuando se trata de pensar elmundo social y lo colectivo 1 . Históricamente, paralas ciencias sociales las cosas han tenido poco onada que ver con la construcción del mundo social.Cuando las cosas aparecen en el análisis, lo hacensolo como telón de fondo o como una amenaza parala vida social. ¿A qué se debe este olvido? Para elsociólogo Bruno Latour (1993), la historia de porquélas cosas llegaron a ser invisibles para las cienciassociales es larga y se remonta a la división srcinaldel trabajo de las ciencias entre cultura y natu-raleza. Según esta división, las ciencias socialestradicionalmente se han centrado en los asuntoshumanos –la sociedad, la cultura– mientras que elmundo de los objetos –y de la objetividad– quedapara las ciencias naturales y las ingenierías. Estasdos zonas ontológicas quedaron separadas parasiempre (Olsen, 2003). La invisibilidad de las cosaspara el análisis social no implica, sin embargo, queéstas no hayan cumplido y cumplan un rol centralen la producción del mundo social. Las cosas hansido siempre, y siguen siendo parte central de lavida social. De hecho, la modernidad se puede leer justamente como la historia de la proliferacióncreciente de cosas y de cómo estas cosas se inte-rrelacionan con humanos para producir distintasformas sociales y culturales (Latour, 1993). Nuestrassociedades justamente son el resultado de un proce-so de producción de lo social en el cual las cosas hantenido un rol protagónico aunque invisible.Pero, ¿cuál es el trabajo de las cosas? En lo que siguevoy a presentar tres variantes de este trabajo invisi-ble que las cosas realizan para producir y mantenerel mundo social. Afortunadamente este tipo deanálisis ya no es algo poco común en las ciencias so-ciales. La relación entre el mundo material y la socie-dad se ha vuelto crecientemente objeto de atenciónpara antropólogos y sociólogos. Distintas disciplinasy enfoques teóricos han vuelto a reexaminar estaconexión, reconociendo en los objetos un rol centralen la producción de distintas formas sociales y cul-turales. Reflexionar acerca de cómo los objetos estánsiendo pensados desde las ciencias sociales, puedeser no solo de interés para estas disciplinas sino tam-bién entregar nuevas herramientas conceptualespara conectar las ciencias sociales con otras discipli-nas, como la arquitectura y el diseño, cuyo interés secentra justamente en la creación de objetos. 1. las cosas hacen visible lo social_ Ciertamente el tra-bajo más notorio y popular de las cosas es su capaci-dad de representar los significados sociales; hacer elmundo social visible e inteligible para quienes par-ticipan de este (Douglas, 1979). De hecho, la sociolo-gía y la antropología han encontrado en los objetosun espacio natural de presentación del orden social–cuya máxima expresión es el tótem de Durkheim(1915). Las cosas no serían solo el contexto sino queformarían parte de la verdadera fábrica de lo social.La comprensión de las cosas como marcadores delmundo social ha sido explorada de distintas mane-ras. Los antropólogos se han centrado en estudiarcómo las cosas permiten visibilizar significadosculturales. A través de distintos objetos, podemosreconocer y acceder al sistema de clasificacionesde nuestra cultura, orientarnos y movernos en elmundo social. Un buen ejemplo de esto lo entregala comida (Slater, 1997). El pavo de año nuevo, porejemplo, no solo implica una práctica alimentariavinculada a las necesidades del organismo, permitetambién significar una serie de otros significadossociales como el cierre del año y el calendario, loscontornos del grupo familiar (quienes asisten a lacena) y las jerarquías dentro de este (dónde se sien-tan y cómo son servidos) o las creencias religiosasde la familia. Otros antropólogos han estudiadotambién el rol central que juegan las cosas en la resumen_  En base a una revisión de literatura académica reciente, este artículo propone dis-tintas entradas conceptuales para pensar sociológicamente los objetos y su relación con la pro-ducción de lo social. El artículo parte reconociendo el relativo desconocimiento del trabajo delas cosas por parte de las ciencias sociales para posteriormente proponer tres formas de abordaresta relación entre el mundo social y los objetos, a saber: la capacidad de las cosas de represen-tar el mundo social y cultural; la capacidad de definir marcos de acción y contextualizar la vidacotidiana; y finalmente su capacidad para afectar y producir distintas formaciones sociales. palabras clave_  consumo | cultura material | materialidad | cultura abstract_  Based on a recent academic literature review, this article suggests variousconceptual entries to psychologically think objects and its link to production of the socialthing. The article begins by admitting the relative unawareness of work by things by socialsciences to later suggest three ways to approach this relationship between social realm andobjects; namely: the capacity for things to represent the social and cultural spheres; thecapacity to define frameworks of action and contextualize daily life events; and finally thecapacity to affect and produce social formations. keywords_  consumption | material culture | materiality | culture tomás ariztía_  Earned his PhD in Sociology at the London Schoolof Economics and Political Science, Master in Sociology at Ponti- ficia Universidad Catolica, Chile. His work approaches two areas:consumption sociology (particularly consumption cultures andlinks between consumption, sustainability and citizenship) andknowledge sociology (particularly social sciences and the buildingof expert knowledge in the markets). At present, Tomas Ariztia works as a teacher at the School of Sociol-ogy of Universidad Diego Portales and ICSO (Research Institute of Social Studies) researcher as well. tomás ariztía_ PhD en Sociología, London School of Economicsand Political Science, Magíster en Sociología PUC y sociólogoPUC. Su trabajo se enfoca en dos áreas: la sociología del consumo(particularmente las culturas del consumo y las conexiones entreconsumo, sustentabilidad y ciudadanía) y la sociología del conoci-miento (particularmente las ciencias sociales y la construcción deconocimiento experto en los mercados). Actualmente se desempe-ña como académico de la Escuela de Sociología de la UniversidadDiego Portales e investigador ICSO.  revista_ 180 | #28 | Tomás Ariztía | p. 56>59 Alejandra Prieto,  Air Force . Carbón. 43 cm x 25 cm x 18 cm 2009. 5657  producción y mantención de vínculos sociales.A partir de las cosas establecemos relaciones conotros y las mantenemos. Un buen ejemplo de estoson los obsequios y las distintas formas del don  (Mauss, 1954) los cuales permiten reproducir rela-ciones sociales de distinto tipo. Mirado desde aquí,el trabajo del regalo es justamente hacer visible yreproducir un vínculo entre amigos o entre quienesexiste algún tipo de relación.Los sociólogos por su parte también han exploradoeste trabajo de representación. Su énfasis sin em-bargo no ha sido tanto en la relación entre objetos ysignificados sino en su capacidad para marcar nues-tra posición en el mapa social, ya sea en términosde jerarquías estatus (Veblen, 1929) o en términosde nuestras disposiciones sociales (Bourdieu, 1979).Las cosas serían aquí señales, marcadores a partirde los que nos orientamos y movemos en la geogra-fía social. Por medio de estas marcas no sólo hace-mos visibles a otros nuestra posición en el mapasocial sino que también somos capaces de reconocerla posición de otros. Uno de los principales meca-nismos que liga esta relación entre cosas y posiciónsocial es el gusto, el cual articula la relación entrelos objetos y la posición social. Tal como lo estudióBourdieu, la disposición y gusto por ciertas cosas,y no por otras, no depende únicamente de laspreferencias personales sino que también remiteal capital con que contamos (económico, social ycultural) el cual define nuestra posición en la es-tructura social y nos permite evaluar la posición delos otros (Bourdieu, 1979). Podemos decir, entonces,que nuestras cosas (y nuestras preferencias) hablande quiénes somos en términos sociales. 2. las cosas hacen situaciones y prácticas_ Pero eltrabajo de las cosas no remite únicamente a su capaci-dad de representar lo social. Estas también hacen untrabajo más sutil pero constante: permiten definir lasdistintas situaciones sociales en las que participamosy comprender los marcos de acción que están en juego.En suma, las cosas hacen posible la vida cotidiana.Un concepto que ayuda a clarificar este rol de losobjetos es la noción de marco (  framing ) propuestapor el sociólogo americano Erwing Goffman (1986)y utilizada por Daniel Miller para analizar el rol delas cosas (Miller, 1987). Los marcos son los distintoselementos que contextualizan y dan un horizonte dereferencia a las situaciones sociales. Por ejemplo, nospermiten reconocer que estamos en una bibliotecay no en una fiesta, o que estamos en una situaciónpública y no en una situación privada. Las cosas sonciertamente los principales marcos de referencia conque contamos: nos permiten reconocer y movernos endistintas situaciones de la vida cotidiana; nos hablansilenciosamente acerca de lo que está pasando y cómoactuar en cada situación en función de lo plausible.Lamentablemente para los sociólogos interesados enlas cosas, este trabajo suele pasar desapercibido: dadolo trivial y ubicuo de este rol, muchas veces no nospercatamos del trabajo que estas realizan. Es por estoque el antropólogo Daniel Miller habla de la humildadde las cosas para referirse al trabajo incesante pero casiinvisible que estas realizan de generar los marcos desentido. Pensemos por ejemplo en un profesor hacien-do clases en primer año de arquitectura, ¿sería posibleque funcionara sin los asientos de la sala, los cualesfacilitan un tipo particular de conversación y privile-gian su posición; o sin los muros, puertas y luces, todoselementos materiales, artefactos que hacen posibleque la situación de clase sea fácilmente diferenciablede otra, por ejemplo, un break?Las cosas también participan activamente de todasnuestras prácticas cotidianas. Desde dormir a pin-tar un cuadro estamos siempre en relación con unrepertorio de objetos los cuales hacen posibles lasprácticas que realizamos (Warde, 2005). Reciente-mente algunos sociólogos han propuesto entenderlas prácticas sociales como un ensamblado comple- jo de acciones humanas y objetos. Desde aquí lascosas no son solo un contexto sino que participande la producción de lo social. No obstante estacentralidad, como consecuencia del uso y las ruti-nas, las cosas muchas veces se vuelven invisiblesmientras dependemos de ellas, se transformanen parte de nosotros. Vuelven a ser visibles solocuando dejan de cumplir su función o cuando nosabemos cómo utilizarlas (Dant, 2005). Por ejemplo,un computador mientras funciona adecuadamentecumple su trabajo en forma silenciosa. Sin embargo,cuando deja de funcionar uno se ve enfrentado aéste en toda su complejidad. No nos permite seguircon nuestro trabajo. Lo que antes era invisible setransforma en un obstáculo. 3 . las cosas también hacen (pasar) cosas_ Las cosasrealizan además un tercer tipo de trabajo: las cosashacen cosas. De hecho, hace algunos años, auto-res provenientes de los estudios de la ciencia y latecnología (STS), han comenzado a hablar de la agencia de las cosas para resaltar la capacidad queestas tienen de modificar y crear el mundo social,algo particularmente evidente cuando se estudiala ciencia y la técnica (¿qué sería de los científicossin los laboratorios, instrumentos, sistemas demedición, etc.?) El trabajo de las cosas no sería úni-camente su capacidad para enmarcar situacionessociales y definir prácticas, ni menos en representarlo social, son también agentes directos en la produc-ción de cambios y procesos sociales, en la creaciónde nuevas formaciones sociales. Para Latour son justamente los objetos los que dan durabilidad ytemporalidad a las formaciones sociales por cuantohacen posible las interacciones en el tiempo; lascosas fijan y hacen posible la acción. Existe unadiferencia importante entre afirmar que las cosashacen visible lo social (tal como mencionamos en elpunto 1) y afirmar que estas lo producen, tal comolo estamos mencionando acá. En el primer caso lascosas son consideradas meras intermediarias, quesolo transportan y hacen visible los significadossociales; en el segundo caso estas tienen un rolactivo en producir y modificar lo social, son agentesde cambio. Reconocer este rol de las cosas implicaavanzar todavía un poco más en disolver la tradi-cional diferencia entre el mundo de las cosas y elmundo de lo social (Latour, 2005). Mirado desdeaquí, lo social aparece como el resultado de unensamblaje cambiante en donde participan y seentremezclan actores humanos y no humanos.Un caso particular en el cual se observa esta capa-cidad de las cosas de tener agencia, es en la relaciónentre artefactos y sus usuarios; particularmente lacapacidad de los objetos de predefinir y afectar laforma en que los usuarios se relacionan con ellos. Enrelación con esto, los sociólogos de la tecnología de-sarrollaron el concepto de scripting para hablar de lacapacidad que algunos objetos tienen de configurar alos usuarios (Akrich y Latour, 1992). Los objetos, par-ticularmente las tecnologías creadas para algún fin,incorporan en su diseño ciertas formas particularesde relacionarse con los usuarios, facilitando o difi-cultando la realización de ciertos usos. Dicho de otromodo, los objetos llevan en sí mismos ciertos usos yusuarios. Por supuesto afirmar esto no implica decirque existe una intención atribuible a los objetos en símismos sino de reconocer que los objetos son porta-dores de ciertas prescripciones que a su vez remite auna red otros actores que las configuran o definen (yasean estos humanos, por ejemplo los diseñadores deun objeto u otros objetos: el programa computacionala partir del cual estas son diseñadas, o los materia-les). Esta capacidad que tienen los objetos para confi- gurar  a sus usuarios es un aspecto común de nuestravida cotidiana. Por ejemplo, es ciertamente másfácil entrar al metro ocupando la tarjeta bip! paraactivar el torniquete de paso que saltando el muro.Lo mismo, es más fácil cruzar una puerta, haciendo justamente lo que la puerta requiere para abrirse(girar la manilla) que de otra forma menos conven-cional (empujándola). 2 En ambos casos la puerta y eltorniquete nos están obligando a hacer las cosas a sumanera, tal como ellas la estipulan.En algunos casos la capacidad de las cosas de con-figurar a sus usuarios es menos evidente y másproblemática. Muchas veces el tipo de usos y deusuario que prescribe un objeto no es tan fácil dedilucidar o no calza con quienes son los usuariosreales. Un ejemplo muy claro de esta completa rela-ción entre las cosas y los usos (y usuarios) que estaspermiten son los edificios públicos. Muchas vecesel usuario para el cual los edificios están pensadosno se corresponde con los usuarios reales que final-mente utilizan estos artefactos. Este desfase a veceses solucionado por los propios usuarios, quienesse apropian del espacio y lo modifican en funciónde sus propios usos y rutinas. En otros casos, sinembargo, se genera una tensión insalvable entre elobjeto y el usuario; quizás este es el comienzo de losedificios elefantes blancos o de los grandes fracasosde técnicos. Un ejemplo reciente es el proyecto deTransantiago en el cual la red de buses, paraderos ymetro presuponía una forma de usuario imagina-rio existente solo en los modelos de los ingenierosy planificadores y el cual nunca pudo acercarse alverdadero usuario del transporte público. Resulta-do: la catástrofe que todos conocemos. 3  En suma, si bien las cosas han pasado relativamentedesapercibidas para las ciencias sociales eso pareceestar cambiando. Desde distintos enfoques de lasciencias sociales se nos hace cada día más visible elrol que las cosas juegan en producir nuestro mundosocial. Si bien pasa normalmente desapercibido,este trabajo de producción es incesante. Ya sea porcuanto hacen visible y representan significados cul-turales y posiciones sociales, o porque contribuyena definir situaciones y a hacer plausible nuestrasprácticas de la vida cotidiana o porque tienen lacapacidad de cambiar y definir la sociedad, las cosasestán al centro de la fábrica de la vida social. >referencias bibliográficas: Akrich, M., Bruno Latour (1992): “A Summary of a Convenient Vo-cabulary for the Semiotics of Human and Nonhuman Assemblies,”en Wiebe E. Bijker, John Law (eds.), Shaping Technology/BuildingSociety: Studies in Sociotechnical Change, Cambridge, MA., MITPress, 1992, pp. 259-264. Ver también Akrich, “The De-Scription of Technical Objects,” Ibíd. , pp. 205-224.Bourdieu, Pierre (1979): La distinction, Paris, Éditions du Minuit.Dant, T. (2005): Materiality and Society  , Maidenhead, Berks, OpenUniversity Press.Douglas, M. and W. Isherwood (1979): The World of goods. Towardand Anthropology of consumption ,   London, Routledge.Durkheim, E. M., J. W. Swain (1915): The elementary forms of the reli- gious life , London, G. Allen & Unwin, Ltd.Goffman, E. (1986): Frame analysis: an essay on the organization of experience , Boston, Northeastern University Press.Latour, B. (1993): We have never been modern , Cambridge, Mass., Har-vard University Press.Latour, B. (2005): Reassembling the social: an introduction to actor-network-theory  , New York, Oxford University Press.Mauss, M. (1954): The gift; forms and functions of exchange in archaic societies , Glencoe, Ill., Free Press.Miller, D. (1987): Material culture and mass consumption , Oxford, OX,UK, New York, NY, USA, B. Blackwell.Olsen, B. (2003): “Material Culture after text: Re-Membering Things”,en Norwegian Archaeological Review 36(2) , pp. 87-104.Veblen, T. (1924): The theory of the leisure class: an economic study of institutions , London, Allen and Unwin.Warde, A. (2005): “Consumption and theory of practice”, en Journalof Consumer Culture nº 5 (2), pp. 131-153. >comentarios del autor 1. Por supuesto, es posible encontrar notables excepciones. Quizásla más significativa a nivel de la sociología clásica es el trabajo deSimmel.2. Para más desarrollo, ver: Latour (1992): ‘‘Where Are the MissingMasses? The Sociology of a Few Mundane Artifacts’’ en Wiebe E.Bijker and John Law (eds.), Shaping Technology/Building Society:Studies in Sociotechnical Change , Cambridge, Mass., MIT Press.3. Este ejemplo viene de una investigación reciente de SebastianUreta (Universidad Técnica de Berlín) quien justamente está escri-biendo un libro sobre el fracaso del Transantiago. revista_ 180 | #28 | Tomás Ariztía | p. 56>59  5859 Alejandra Prieto,  Air Classic  . Carbón, Cobre y hierro 35 cm x 15 cm x 15 cm, 2009. revista_ 180 | #28 | Tomás Ariztía | p. 56>59
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