El Secreto Amor de Neruda

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El Secreto Amor de Neruda
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  El Secreto Amor de Neruda A la excelsa legi6n de las grandes enamoradas-Dido, Eloisa, Laura, Beatriz-parece agregarse ahora una hasta hoy desconocida de nombre aunque presente en leyenda y amor:Albertina Rosa. La presentian todos los lectores del primer Neruda-el de 20 poemas de amory una cancid6n desesperada, Crepusculario Primera residencia en la tierra. En los tremulos cantos del joven poeta, alumno del Pedag6gico de Santiago, en el deslumbrado peregrino de Buenos Aires, Paris,; Ceylan y Java, hay la subyacente y pertinaz imagen de una o varias mujeres conctetas de las que se apasion6 Pablo. Se le atribuyeron diversasfiliaciones. Tercamente se neg6 Neruda a develar su secreto. Ahora sabemos por que. Ya en Memorial de Isla Negra se vislumbr6 que era una muchacha de color triguefo, oriunda del propio sur de Chile. De las mujeres que se posaron-no solo pasaron-en la vida de Neruda hay una cuyapresencia inmaterial atormenta durante diez adlos al poeta: de 1921 a 1931, epoca de larvaci6n y de asentamiento. Las otras tres determinan materialmente (en dos de los casos, tambion espiritualmente) su personalidad: Maruca, la javanesa; Delia, la argentina;Matilde, la chilena, ocupan considerables periodos de la peripecia estetica y vivencial de Pablo: Albertina Rosa Az6car y Soto, ahora descubierta musa provinciana, era mantenida en riguroso inc6gnito. No la menciona siquiera en las memorias que resultaron p6stumas(1974). Por que esa discreci6n tan acendrada si no tuvo igual para algunos de sus otros amores? Es alli, precisamente donde reside el singular prestigio de esta Beatriz araucana oriunda de Chiloe, en el boscoso y helado sur de su patria, en una isla bella y dura, poblada de leyendas coloniales y pequeflos y recios mestizos republicanos, los chilotes. Le uni6 a ella una tierna amistad profesional y un amor hecho de exasperaci6n, deseo y nostalgia. La quiso tener a su costado, le propuso abandonar a su familia y su vocaci6n para juntarsele en Paris, en Ceylan, donde fuese sobre la tierra. La llam6, la invoc6 in- cansablemente, gritando versos y cartas apasionadas como aullido de perro al claro de luna. Ella lo dej6 pasar, quien sabe a costa de cuanto renunciamiento. Habian sido compaferos de aula en el Pedag6gico, querian ser maestros, amaban la literatura y el paisaje; estabanhechos de la misma arcilla. S61o cuando en Aspera soledad y lejania se convenci6 Pablo de que era initil esperarla, decidi6 casarse con Maruca, como quien se arroja a las llamas  REVISTA IBEROAMERICANA huyendo de la helada, para saciar la carne y el alma, la sed de amor que nunca admite sustitutos sin ella misma. A la vera de este Aspero trayecto clamoroso brotaron los cuatro primeros libros de Neruda. Buscarles explicaci6n en Sabat Escasty, Jan Neruda, Gabriela, Tagore y los ultraistas, puede significar un hermoso pero inexacto ejercicio ret6rico. Ahora, con la documentaci6n humanisima en mano, lo comprobamos y sentimos. Las cartas de amor(111 poemas en prosa, quenopretendieronserlo) vienen a llenar un vacio y, como siempre, a crear otro: habri que colmar los dos. Ricardo Eliecer Neftali Reyes Basualto trat6 en la provincia a los Az6car. Formaban estos una familia modesta cat6lica y estudiosa. Ruben, el mayor de ellos, como Albertina Rosa y como Neruda, seria profesor, poeta y narrador: su amistad con Pablo se mantuvo inalterable. Lleg6 al punto de que, disintiendo en politica (y la politica se trag6 todos losafectos en Chile, entre 1935 y 1970) no borrara el que unia a los dos amigos.Az6car era socialista; Pablo, comunista. Sospecho que, en aras de tan profunda amistad fue mss lo que cedi6 Ruben. Albertina Rosa era hermana de Ruben. No la consideramos de una belleza im- presionante-ni Pablo busc6 muniecas sino companferas y colaboradoras, aptas para la tertulia, el mitin y la cama. Pero fue comprensiva, culta y graciosa. Y, al parecer, bastante casta: al menos supo reformarse a tiempo-o a destiempo ya que el desvelo sensual arrebataba a los dos, pese a la distancia, Una prueba de esto se halla en la forma c6mo se cur6 del amor a Neruda. Conoci6 a otro poeta, delicado, hondo y feo: Angel Cruchaga Santa Maria, autor de Las manos juntas. Yo los vi tratarse como dos hermanos ally en nuestras jornadas literario-politicas en el inolvidable Chile del 36 al 45. Y la conocia a ella, a Albertina Rosa, compafiera dulce y abnegada, dando su amistad al poeta, su novio de ayer, entonces inquieto y bohemio marido de Delia del Carril. Amistad amorosa, entraiable, hoy puesta en evidencia a traves de las cartas que, de algin modo consigui6 el paciente y fino diplomatico chileno, Sergio :Fernandez Larrain, brote de las mss viejas cepas de su tierra, descendiente de los fundadores de la Republica y familiar de ese otro gran poeta que fue Vicente Garcia Huidobro y Fernandez Concha, o sea, simplemente, de Vicente Huidobro. Durante nuestra 6ltima estada en Madrid, (marzo-abril 1975), Jose Manuel ZaAartuBezanilla, director de la Editorial Rodas, puso en nuestras manos el libro: Cartas de amor de Pablo Neruda, compilaci6n, introducci6n y pr6logo de Sergio Fernandez Larrain (Madrid: Ed.Rodas, 1975) La prensa madrilefa habia recibido el volumen como un best seller: no significa una recomendaci6n cualitativa. Quisimos enjuiciarlo por nuestros propios medios. Ha sido una empresa estimulante.Pablo, nacido en 1904, lleg6 a Santiago a los dieciseis anos para prepararse, en el Instituto Pedag6gico, y titularse como profesor de frances y castellano. La primera carta enviada a Albertina Rosa no fechada, es de 1921; la ultima, de 1931; son datos con- cluyentes: Albertina Rosa fue la novia, la ilusi6n del poeta entre sus 17 y sus 27 anos; es decir, llen6 su juventud. Cuando leemos hoy sus libros p6stumos (2000,11 jardin en la noche, etc.) nos percatamos de que la inspiraci6n juvenil de Neruda llega intangible a su ancianidad, y que el Canto generaly otros poemarios, escritos entre los 40 y los 60 parecen ajenos--salvo ciertos recursos ret6ricos--a su inspiraci6n primordial, primigenia y vesperal.En ella se juntan la aurora y el vespero: los dos crep6sculos, el matutino y el de la tarde. Si 2  ESTUDIOS esto fuera asf, habria que rectificar muchos conceptos corrientes acerca de la obra nerudiana. Por lo que me interesa, no vacilaria en certificar ese concepto. Muchas de las cartas carecen de lugar y de fecha. Era una costumbre acronicista que practic6 Gabriela Mistral toda su vida. Pablo admiraba a Gabriela, de quien fue alumno en Temuco, y ella presinti6 la grandeza literaria de Neruda. La primera carta (p. 171) dice, con encantadora sencillez, evocativa de Francis Jammes y Albert Samain antes que de Jules Laforgue: Albertina: Tambien hoy lleg6 carta de ti. Esta magnifica. El Domingo me voy. Venia la pluma. El viento me la quit6. ,Ha llegado allA? He robado un gatitoromano hermosisimo. Lo llevard a Santiago. Aqui hay ya una bruma de invierno, y que tristes los puertos cuando llueve? He aqui mi retrato. Esta primera carta de la colecci6n no parece la primera que escribi6 a Albertina Rosa. Pablo se encuentra en un puerto del Sur, tal vez en Puerto Saavedra. Queria que Albertina lo acompainase: Venia la pluma. El viento me la quit6 " Es curioso el estilo tan poco  nerudiano , a cambio de la sensibilidad totalmente a lo Neruda . Dice: lleg6 carta de ti , (letter of yours, lettre de tol): no dice tu carta ni "carta tuya : La expresi6n ofrece campo a la observaci6n. Los puntos de interrogaci6n, de admiraci6n, los usa s610o al final de la frase, suprimiendo los del comienzo, como en frances (o por defecto de la maquina de escribir). La nota lirica la dan la metifora de la pluma , y la presencia del  gato romano y la tristeza del invierno. Neruda mezcla ya el paisaje y los seres animales y las sensaciones subjetivas. Es todo el metodo de 20 poemas, el del simbolismo frances: en Mallarme y en Verlaine se encuentran las raices de esta escuela, ya patente en AloysiusBertrand o Lautreamont. Fernandez Larrain nos ilustra diciendo que Neruda us6 la maquina de escribir de Augusto Winter para aquella misiva. La segunda carta, como en un crescendo ma non troppo, aborda a Albertina de modo mas. concreto, sin vocativo inicial (p. 173) Ya estaremos juntos, mocosa, y estaremos: por lo menos, mas alegres. Este es un pueblo amarillo y triste, ya lo hemos recorrido entero, ya he hablado con todos mis conocidos, ya he leido todos los libros que traje, ya he visto todas las estrellas de este cielo. Por eso ve modo de escribirme, te quiero tanto cuando pienso que esta no es mi vida enteramente porque to no estas y me faltas. El lunes me ire al campo a dos leguas, a caballo. Vendre a buscar tus cartas y a poner las que pueda escribirte que no serin muchas ni muy interesantes. No pienses que vaya a Concepci6n, mejor piensa, pero no creas que puedo ir: esta tan lejos y no podria traerte... El estilo ha cambiado: escribe con mayor calma, con mas regodeo. La carta sigue aun, en el mismo tono calmoso, dubitativo, intenso. Ha leido todos los libros que trajo y ha visto todas las estrellas de ese cielo. jNo es acaso un rezago de Mallarme: la chair est triste, helas, et j'ai lu tout les livres ? Y esas oraciones en que se usan la coma, y ya no el punto, jno evocan a Azorin y a Francis Jammes? Habian aparecido ya Los pueblos, La voluntad, Pomme d'anis y Claire d'Ellebense: Neruda los ley6 con visible provecho:calmaron su inquietud haciendola onda y lenta como un bostezo, como un suspiro, entre los dos. 2  REVISTA IBEROAMERICANA De las 111 cartas que componen el epistolario con Albertina Rosa Az6car, hay una docena de antologia. Empero nos acucia mas establecer su relaci6n con la obra poetica que paralelamente iba naciendo y que se materializa a partir de la carta No. 33 (p. 263). Surge aqui una correlaci6n inevitable. Pablo era muy nifio cuando Gabriela Mistral lleg6 como directora del Liceo de Temuco, del que Pablo fue alumno entre 1910 y 1920. Es seguro que Gabriela, proveniente de una escuela de Magallanes y ya triunfante en el concurso poetio organizado por "Los Diez , embruj6 al adolescente con sus versos, su actitud y sus relatos. Pablo Neruda aparece como tal, con ese nombre a partir de 19161:1 el triunfo de Gabriela se remonta a 1915. Ella, repito, venia de la helada regi6n magallanica: el trat6 de ir a Magallanes, apenas le fue posible y es desde alli, desde Puerto Saavedra, desde donde estrena su epistolario con Albertina Rosa, del cual s6lo tenemos acceso a las cartas de el, no a las de ella. La simplicidad aldeana y la doble superstici6n del monte y el mar unen a los dos poetas, que simpatizaron y se respetaron siempre. Gabriela fue un clamor de la tierra chilena: i acaso no trat6 de serlo tambien Pablo? En ambos--me atrevo a decirlo--la prosa es mas bella y penetrante que el verso. Los Recados ' de Gabriela jno tienen como los de Santa Teresa, como los de Juan Ram6n, como los de Nervo y Neruda un cierto sabor a tierra de nacer, a humus, es decir, a insobornable humanidad y,jpor consiguiente, a tangible cielo? Hay mas: el seud6nimo Pablo Neruda aparece en noviembre de 1920, cuando gan6 uncertamen literario escolar; observese, Neruda y Mistral, los patronimicos de dos poetas al margen de la cultura occidental ordinaria: un checo y un provenzal, dos personalidades liricas, de contenido intransferible. Neruda escribe en una pagina de sus memorias, que han resultado pstumas: "la poesia es siempre un acto de paz" (Confieso que he vivido, p. 183). De esta afirmaci6n formulada al final de su carrera se pueden inferir las conclusiones: a) la coincidencia con la biblica serenidad de Gabriela, su directora y maestra, su zoofilia y su herbolatria: su panteismo; b) una implicita denegatoria a la calidad poetica de gran parte del Canto general, en donde, dicho sea de verdad, esta ausente a menudo la poesia; c) la ratificaci6n del amor a la mujer y a la naturaleza, reiterado en los cuatro libros p6stumos y en Confiesoque he vivido. Hasta donde alcanza mi percepci6n directa del personaje y expresi6n lirica, el am6 la vida con fe de catecimeno, es decir, de adolescente Avido. Neruda llega a Santiago en marzo de 1921. Cada afio, en el verano, parte de vacaciones al sur. La primera carta a Albertina Rosa esta escrita en Puerto Saavedra, completamente austral. Conoci6 a Albertina en el Pedag6gico. Ella era tambien del Sur. Segin nos informa Jaime Larrain, don Ambrosio Az6car Pefia, hombre de la clase media, cas6 con dofa Juana Soto Rodriguez; sus hijos se Ilamaron Ruben, Albertina Rosa, Etelvina, Adelaida y Augusto: un ramo de copihues por el aire campestre y chileno de sus nombres. De paso recordaremos que el padre de Neruda, don Jose del Carmen Reyes Morales, tuvo por mujer a dona Rosa Neftali Basualto Opazo. El nombre de Neftali le vino por herencia materna; el de Ricardo por el paterno; el de Eliecer por los profetas a que eran tan adictos en la regi6n. Aficiones rurales o ingenuidad o profecia:,Antiguo Testamento. No es acaso un perenne Cantar de los cantares de un Salom6n mestizo de indio americano el 22  ESTUDIOStono caracteristico de la poesia de Mistral y de Neruda? Por eso, por primitivo esencial,aunque se doctore en arte poetico, toda su poesia es un grito, una queja, un Ilanto, un epinicio sin matices; el unico matiz, el uso del gerundio, expresi6n en marcha, indecisa, oteadora, en actitud de acecho como la de un cazador o un vigilante de ganados, como la de un buscador de insectos, a la hormiga y al sapo devorador de estrellas. La nota tierna, casi pueril de estas cartas se destaca doquiera. Asi, en la tercera (p. 175) dice al comenzar: Que cosa contarte, mi pequefia, para que te diviertas? Es de noche y estoy alegre, alegre. Estoy solo en mi casa, en mi casa que es como una torre Ilena de ventanaspor donde miro la noche llena de estrellas. No siento cansancio del viaje a pesar de lo accidentado que fue... El aire poetico lo envuelve todo Espontaneo o tActic9? Efluvios o red? A los dieciocho anios se calcula menos, se siente mis. El le cuenta a Albertina Rosa que estd junto a estebrasero que me entibia, si estuvieras con tus hermosos ojos tristes, con tu silencio que tanto me gusta . En este punto, antes de seguir adelante con el examen de las cartas y su relaci6n con los primeros libros de Neruda, incidamos en dos conceptos que aparecen reiteradamente en sus Memorias, o sea en el libro final de su existencia. 1) La poesia es siempre un acto de paz. El poeta nace de la paz como el pan nace de la harina--,Los incendiarios, los guerreros, los lobos buscan al poeta para quemarlo, para matarlo, para morderlo. Un espadachin dej6 a Pushkin herido de muerteentre 6 Arboles de un parque sombrio. Los caballos de p6lvora galoparonenloquecidos sobre el cuerpo sin vida de Petofi (Confieso que he vivido p. 183). 2) La timidez es una condici6n extrana del alma, una categoria, una denuncia que se abre hacia la soledad. Tambidn es un sufrimiento inseparable como si se tienen dos epidermis y la segunda piel interior se irrita y se contrae ante la vida (Confieso que he vivido p. 49). Si olvidamos cualquiera de estos apuntes o conceptos habremos perdido la mejor pistapara entender, apreciar, sentir y admirar al mejor Neruda, al unico Neruda, a Neruda.De paz se nutre su amor al boldo, a la cebolla, al oregano y la uva, al copihue y al salitre, al vino y al zorzal. De timidez su aislamiento, su soledad (Puerto Saavedra, Temuco, Rangoon, Isla Negra, Calcuta). Y el amor exaltado a la carne y al ensuefo, desde Crepusculario hasta El jardin de la noche, no refleja otra cosa que una incontenible necesidad de compafia, de apareamiento y de entrega. Albertina Rosa, Maruca, Delia, Matilde, y las demis seran como estaciones, no de transito, sino de aprovisionamiento, indispensables para derrotar los inc6modos fantasmas de un congenito onanismo espiritual. La historia de este amor se desenvuelve con altibajos en el transcurso de los afios 1921 a 1929, en que hace crisis, y se reanuda tristemente ya en 1931. Besa la Playa del olvidoen 1932: Neruda estA en Madrid. No apresuremos el telato, no lo abreviemos como un sumario periodistico. La gracia y la ejemplificaci6n de tal pasi6n debe buscarse en el estilo o temple en que se desenvuelve. Dificil idioma tan puerilmente encantador. Pablo juega con su Natacha su bonita fea , su cucaracha , su conejito , su gato , su mocosa , 23
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