El respeto a la dignidad de la Persona como camino de Santidad

Please download to get full document.

View again

of 11
12 views
PDF
All materials on our website are shared by users. If you have any questions about copyright issues, please report us to resolve them. We are always happy to assist you.
Document Description
El respeto a la dignidad de la Persona como camino de Santidad
Document Share
Document Tags
Document Transcript
  EL RESPETO A LA DIGNIDAD DE LA PERSONA COMO CAMINO A LA SANTIDAD; UNA LECTURA DESDE WOJTYLA/JUAN PABLO II Ricardo Montes Pérez Doctor en Filosofía En primer lugar quisiera agradecer a mis colegas del Departamento de Teología por invitarme a esta XVI Jornada Teológica que pretende reflexionar sobre los desafíos que tiene la experiencia cristiana para los hombres y mujeres de hoy. No puedo negar que es un tema que apasiona e involucra la vivencia misma de mi experiencia cristiana y que, de seguro, podría ser analizada desde diferentes perspectivas, la mía, intenta ser una mirada antropológica que bebe de su inspiración en el pensamiento de Karol Wojtyla - Juan Pablo II; un hombre que ha marcado la historia de la Iglesia y del mundo a fines del siglo pasado y cuyo legado filosófico se está comenzado a desentrañar y valorar. En mi acercamiento al pensamiento filosófico de Wojtyla y el discurso magisterial del mismo siendo sucesor de Pedro, he notado elementos de continuidad en relación a algunos temas, entre ellos el de la centralidad de la Persona humana. Lo que hoy deseo hacer es intentar mirar teológicamente, no sé si lo alcance, la relación que existe entre el respeto ineludible a la dignidad de la persona y el llamado que tiene ésta a su realización personal y cristiana. Para ello, dividiré mi exposición en tres grandes temáticas, a saber: 1.   El Carácter irreductible de la persona. 2.   La dignidad de la persona y la norma personalista de la acción. 3.   El respeto a la dignidad de la persona como camino de santidad. En el libro “Cruzando el umbral de la esperanza” nos señalaba Juan Pablo II   «El interés por e! hombre como persona estaba presente en mí desde hacía mucho tiempo. Quizá dependía también de! hecho de que no había tenido nunca una especial  predilección por las ciencias de la naturaleza. Siempre me ha apasionado más e! hombre ... Estábamos en la postguerra, y la polémica con e! marxismo estaba en su apogeo. De mi relación con los jóvenes nació e! libro Amor y Responsabilidad. El ensayo sobre la persona y acción vino luego .. Por tanto, e! srcen de mis estudios centrados en e! hombre, en la persona humana es, en primer lugar, pastoral. Y es desde e! ángulo de lo pastoral cómo formulé e! concepto de norma personalista, es decir, la tentativa por traducir e! mandamiento de! amor al lenguaje de la ética filosófica. La persona es un ser para e! que la única dimensión adecuada es e! amor ... La persona se realiza mediante e! amor ... El hombre se afirma a sí mismo de manera más completa dándose ... Si no se acepta la perspectiva de! don de sí mismo, subsistirá siempre e! peligro de una libertad egoísta. Peligro contra e! que luchó Kant, Max Scheler y todos los que después de él han compartido la ética de valores. Una expresión completa de esto lo encontramos sencillamente en el! Evangelio. En e! Evangelio se contiene una coherente declaración de todos los derechos de! hombre». 1.   El Carácter irreductible de la persona. Karol Wojtyla, le otorga a la experiencia un carácter central en el acercamiento al modo como comprendemos a la persona humana, ésta (la experiencia) es base y fundamento de todo conocimiento sobre los objetos y sobre nuestro propio yo, pero la experiencia sensible no es  la  única forma de experiencia cognoscible, existen otros tipos de experiencias que se dan de manera inmediata a la conciencia 1 . Pero es en ella donde el hombre se descubre como  yo  y otro  fuera de mí. 2  Es decir, como sujeto y objeto. Pues, en 1   “Percibir lo concreto no es igual que comprender lo concreto. Esta última operación es necesaria en la dinámica del conocimiento debido a que sería imposible referirnos a una persona en concreto o disponer de cosas concretas a través de la acción si fuese imposible entenderlas en su singularidad (…) Wojtyla ´parece darse cuenta que si el conocimiento intelectual fuese mediato la fundamentación realista del conocimiento entraría en una contradicción irresoluble al detenerse el entendimiento en el límite de su propia representación” GUERRA LÓPEZ, Rodrigo; Volver a la Persona,  Óp. Cit. Pág. 223. 2  WOJTYLA, “La persona, sujeto y comunidad”, en El hombre y su destino , Ediciones Palabra, 2005, Madrid España, pág. 46. “El mundo en que vivimos está compuesto de muchos objetos. La palabra objeto aquí significa más o menos lo mismo que ente. Este no es el sentido propio de la palabra, desde que un objeto estrictamente hablando, es algo relacionado a un objeto. Un sujeto es también un ente  –  un ente que existe y actúa en un cierto modo. Es posible, entonces, decir que el mundo en que vivimos está compuesto de muchos objetos. Sería verdaderamente propio hablar de sujeto antes que de objeto. Si el orden ha sido invertido aquí, la intención fue poner énfasis precisamente al inicio de este libro en su objetivismo, en su realismo. Debido a que si comenzamos  toda experiencia se da un grado de comprensión de lo que se experimenta, pero esta comprensión se da en una unidad que la otorga la acción  misma del hombre. Por medio de esta unidad en la acción es que descubrimos a la persona . La experiencia nos dice que el hombre actúa y que en esa misma acción el hombre se revela como persona. No hay acción sin una persona que la realice y no hay persona que no comporte un conjunto de acciones. 3  Es, por tanto, la experiencia del actuar del hombre la que nos permite entrar en su esencia y nos permite un conocimiento más profundo de él, es decir, por medio de la experiencia podemos alcanzar el conocimiento de la persona como un todo dinámico y no estático. “entonces afirmamos que toda la experiencia del hombre lo muestra como aquel q ue existe, mora en el mundo y actúa, y nos permite e impone pensarlo habitualmente como el sujeto de la propia existencia y de la propia acción. Este es precisamente el contenido de suppositum . Tal concepto sirve para afirmar la subjetividad del hombre en sentido metafísico, (…) En efecto, a través de los fenómenos que concurren en la experiencia para formar la totalidad del hombre como aquel que existe y actúa, nosotros vislumbramos  –  estamos casi obligados a vislumbrar  –  el sujeto de este existir y de est e actuar.” 4   La experiencia del hombre no es, por tanto, la experiencia de algo que es, sino la experiencia de alguien que es 5  El yo que percibe no sólo se percibe corporalmente, poseyendo un cuerpo, sino que va más allá de la mera percepción física y alcanza la corpórea y sensible que denominamos interioridad subjetiva 6 .  Por lo tanto, establecer la experiencia como punto de partida implica establecer, en el estudio del hombre, a éste con un sujeto, especialmente cuando ese sujeto es el hombre, es fácil tratar a todo lo que está fuera del sujeto, esto es, a la totalidad de objetos, de una manera puramente subjetiva, tratar con él solo en tanto que entra dentro de la consciencia de un sujeto, se establece a sí mismo y habita en esa conciencia. Debemos, por lo tanto, aclarar desde el inicio que cada sujeto también existe como objeto, como un algo o alguien objetivo.” WOJTYLA,  Amor y Responsabilidad  , pág. 13. 3  Cfr.WOJTYLA, K.  Persona y Acción,   pág. 12.”Para nosotros, la acción revela a la persona, y miramos a la persona a través de la acción”   4  WOJTYLA, Karol; El hombre y su destino,  pág. 49. 5  Distinción fundamental que recogemos en la antropología Wojtyliana. 6  GUERRA, Rodrigo,  Afirmar la persona por sí misma, Óp. Cit. Pág. 40.  como sujeto de su conocimiento y de su acción, es decir, como una experiencia de la intersubjetividad; “La experiencia inicial que todo ser humano posee al conocer algo y en la que se manifiesta que el ser humano es alguien, es decir, un sujeto que vive desde dentro la experiencia de ser sí mismo.” 7   “En la medida en que crece la necesidad de comprender al hombre como persona única en sí e irrepetible, y sobre todo (…) en la medida en que crece la n ecesidad de comprender la subjetividad personal del hombre, la categoría de la experiencia adquiere su pleno significado, y éste es un significado-clave. Se trata, en efecto, de realizar no sólo la objetivación metafísica del hombre como sujeto agente, o sea, como autor de sus actos; se trata de mostrar la persona como sujeto que tiene experiencia de sus actos, de sus sentimientos, y en todo esto de su subjetividad. Desde el momento en que se ve esta necesidad en la interpretación del hombre agente, la categoría de la experiencia deberá encontrar el lugar propio en la antropología y en la ética, es más, deberá situarse hasta cierto punto en el centro de las distintas interpretaciones” 8 . Por medio de la experiencia el hombre se reconoce como un yo distinto de otros yo, un sí mismo que se distingue del mundo y de todo lo que le rodea. La persona se ubica como un ser que siendo en el mundo se distancia de éste “que sólo es acortada cuando la acción consciente y libre las hace suyas de acuerdo a las modalidades que le son propias”, 9 pero, por sobre todo, viviendo en el mundo se separa y se destaca de él, pues, el hombre se encuentra remitido a sí mismo, es decir, el hombre se remite esencialmente a su yo que lo distingue y separa del mundo. Entonces, la experiencia es la que nos ofrece el modo más propicio para acceder a la esencia misma de la persona y un mayor conocimiento de ésta. Por medio de ella, podemos comprender que es la acción la que revela la persona. En cuanto que, en la praxis, el hombre se evidencia como sujeto y objeto. Este acceso por la experiencia a la 7  GUERRA, “ Repensar la moral. Experiencia moral, teoría de la moralidad y antropología normativa en la filosofía de Karol Wojtyla” , en www.celam.org/documentos_celam/178.doc, pág. 3 8  WOJTYLA, Karol; “ La subjetividad y lo irreductible en el hombre ”   , pág. 32, en WOJTYLA, El hombre y su destino, Ediciones Palabra, España, 3° Edición, 2005. 9  GUERRA, Rodrigo;  Afirmar la persona por sí misma,  Óp. Cit. Pág. 48.  Persona nos revela el carácter de irreductibilidad   que posee el hombre, es decir, nos revela el lugar srcinal y fundamentalmente humano que posee el hombre en relación con el mundo . En ella, se anula, según nuestro autor, la dicotomía presente en la historia de la filosofía entre lo subjetivo y lo objetivo. Así lo afirma en su texto la subjetividad y lo irreductible en el hombre: “Quien escribe esto está convencido de que la línea de demarcación entre la aproximación subjetiva (de modo idealista) y la objetiva (realista) en antropología y en ética debe ir desapareciendo y de hecho se está anulando a consecuencias del concepto de experiencia del hombre, que necesariamente nos hace salir de la conciencia pura como sujeto pensado y fundado a priori y nos introduce en la existencia concretísima del hombre, es decir, en la realidad del sujeto cognoscente.” La comprensión del hombre pasa por tratar el problema de la irreductibilidad del hombre, es decir, aquello que constituye la srcinalidad plena y fundamental del hombre en el mundo. Ella no puede ser una comprensión cosmológica del hombre o reducción cosmológica, tal y como se pueden expresar en el pensamiento de Aristóteles, donde el hombre viene siendo definido desde su proximidad a la especie; el hombre es un animal racional (zôon noétikon) o como animal político (zôon politikón), ya que éstas no logran explicar este carácter irreductible. La historia de la filosofía ha tendido a considerar, pues, al hombre como un animal racional, es decir, como una cosa o ente, que ha sido centro de muchas ciencias que lo reducen a objeto, perdiendo de vista, con ello, la srcinalidad primaria del hombre y reduciéndolo a un aspecto del mundo. La subjetividad del hombre, en cambio, busca recoger lo esencial en el hombre que no puede ser reducido por el género más próximo y la diferencia de especie. Entonces, la subjetividad resulta ser, para Wojtyla, un sinónimo de la irreductibilidad de la persona. Y aquí radica la novedad de la definición de Persona dada por Boecio y cuya terminología es heredada de Aristóteles, ya que en ella, se da “un suppositum distinto (= sujeto del existir y del hacer)” y por otro lado, esta definición resalta la individualidad de
Search Related
We Need Your Support
Thank you for visiting our website and your interest in our free products and services. We are nonprofit website to share and download documents. To the running of this website, we need your help to support us.

Thanks to everyone for your continued support.

No, Thanks