EL OTRO CULTURAL EN LAS MULTIPLICI (U) DADES DE LA ERA POSTMODERNA*

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EL OTRO CULTURAL EN LAS MULTIPLICI (U) DADES DE LA ERA POSTMODERNA*
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  Página 1 de 11 Nº2 - Perspectivas Urbanas / Urban perspectives   - P.1   www.etsav.upc.es/urbpersp  EL OTRO CULTURAL  La idea de que vivimos en sociedades plurales, que generanconflictos de intereses entre grupos de muy diversa índole, y queconsecuentemente ponen en crisis la misma idea de un interéscomún, pilar del urbanismo moderno, ha aparecido reiteradamentedurante los últimos veinte años en la literatura urbanística (entreotros Healey, Faludi, Friedmann y Forester han dado cuenta de estatransformación desde puntos de vista muy distintos). El alcance deesta crisis se ha visto ampliado desde la contribución de las teorías postmodernas, al definir que todo orden social era intrínsecamentecultural, y que por tanto la cuestión epistemológica, y no sólo lanormativa, debía abordarse: si las sociedades son plurales es porquelos valores que las sostienen derivan de modelos de pensamientoculturalmente contextualizados. Cada cultura define su propiosistema de conocimiento, define los sistemas de significado y losmarcos de referencia a través de los que las personas conforman sus prácticas institucionales, o no, en el contexto social. Cada cultura,grupo o entidad cultural es diferente, y sus demandas debenreconocerse desde esa diferencia. Las aportaciones de Sandercock a este debate podrían resumirse precisamente como la apuesta por la diferencia: una diferenciaradical que desconfía de las propuestas que buscan construir, através del consenso, sistemas de conocimiento y actuacióncompartidos, por entender que, en el momento presente, esteconsenso, disfrazado de integración, sólo supone la anulación de esadiferencia [73]. Una diferencia que se realiza en prácticasinsurgentes de planeamiento. Introducción El libro se escribió entre los años 1995-97, y surgióinspirado por dos acontecimientos, que creo ayudan aentender el tono y las preocupaciones que aparecenreflejadas en el mismo:1) Las revueltas de South Central en Los Angeles, enAbril de 1992, desencadenadas por la declaración deinocencia de los 4 policías blancos que apalearon y casimatan al motorista afro-americano Rodney King. Larevuelta, como explica Sandercock, superaba la críticahacia este hecho concreto y acabó por convertirse en“una protesta contra la sociedad dominante que rehúsaescuchar a las minorías, haciendo todo lo posible parainvisibilizarlas, y que desprecia las vidas de todosaquellos cuya piel no sea blanca.” [11-12]2) El curso que impartió de “Teoría del Planeamiento”en la Universidad de California (UCLA) ese mismootoño de 1992; como explica, si bien en su temario erael mismo que desde 1986, en que comenzó suexperiencia en UCLA, fomentando discusiones degénero, raza, étnicas y de preferencia sexual, laproyección de un video grabado durante un debate enla televisión pública estadounidense,  Race Matters (“La importancia de la raza”) y la reacción subsiguientede sus alumnos, al menos la mitad no blancos,rehusando comentarlo, por considerarlo un programaracista que perpetuaba la idea de “los negros son elproblema”, la dejaron patidifusa: “(…) decir que noestaba preparada para una reacción semejante sería deuna arrogancia suprema, simplemente me quedé sinhabla, como el resto de la clase. Miraba alrededor,esperando que alguien me rescatara, o que un milagroviniera en mi ayuda. Pero no llegó. Pregunté a losdemás si sentían lo mismo, pero no hubo respuesta.Tuve que quedarme allí sentada y confrontar, absorber,mi propia ceguera. Cuando miro atrás no sólo piensoen lo ingenua que fui esperando que el video incitara ala discusión, sino que pienso en lo ciega que estaba, enmi incapacidad por ver que había otras maneras deverlo de las que no tenía ni la remota idea. (…) Ladiscusión surgió de nuevo, poco a poco. Todo elmundo se sentía molesto y dolorido. Partiendo de lasrabia y hostilidad del comienzo, fuimos capaces decrear, colectivamente y con esfuerzo, nuestro espacio.Ahí me di cuenta de lo mucho que tenía que aprenderacerca de las diferencias (…).” [106-108]  Nadia Casabella* EL OTRO CULTURAL EN LAS MULTIPLICI(U)DADES DE LAERA POSTMODERNA ** Sandercock, Leonie. Towards Cosmopolis: Planning for Multicultural Cities . John Wiley; Chichester,1998.  Página 2 de 11 Nº2 - Perspectivas Urbanas / Urban perspectives   - P.2   www.etsav.upc.es/urbpersp  EL OTRO CULTURAL Se publicó en 1998, simultáneamente a  Making the Invisible Visible (University of California Press;Berkeley, 1998), del que ella es editora, y que recogealgunos de los escritos elaborados por los mismosalumnos que se quedaron mudos en aquella clase delotoño de 1992, además de otras contribuciones. Resumen «La misión de este libro es la de construir unacosmópolis normativa, o si preferís una Utopía, perouna Utopía diferente, una Utopía postmoderna a la queno daré forma alguna, y que, insisto, nunca puederealizarse, sino que debe continuamente construirse.Elegí una imagen deliberadamente ambigua para laportada de este libro, un globo de cristal que sugirieralas posibilidades de la utopía, con las llamas viniendodesde atrás para evocar el inferno . La gente queaparece en el primer plano, ¿camina hacia el globo ohacia las llamas?» [163]El libro está organizado en tres partes: marco teórico dela discusión, aplicación y posibilidades postmodernas.La primera parte (“Paseos teóricos”) está dividida a suvez en cinco capítulos. El primero (“Una muerteanunciada: crónica del planeamiento Moderno”)comienza con las tres o cuatro fuerzas mayores queconformarán las ciudades y regiones del siglo XXI, yque ponen en crisis las bases históricas, teóricas yepistemológicas del urbanismo moderno. Estas fuerzas,que están transformando nuestras ciudades en elcontexto de la globalización, son: las migracionesinternacionales, una condición post-colonial noresuelta, el resurgir de los pueblos indígenas, y elfortalecimiento de la sociedad civil. Estas cuatrofuerzas producen lo que ella llama ciudades de ladiferencia , que se caracterizarían por contextualizar esa diferencia en las políticas de planeamiento. Lofundamental de su análisis es que tiene en cuenta tantolos factores económicos de la globalización (y lasconsecuencias espaciales de la reorganización delcapital, en cuanto han igualmente contribuido adebilitar los pilares del planeamiento moderno) comolos socio-culturales (la toma de poder de losciudadanos, los desarrollos de las teorías sociales y,finalmente, un sentido de pérdida, de la memoria, deldeseo, del espíritu de nuestras ciudades), consecuenciade las reestructuraciones demográficas que hanexperimentado las ciudades durante las últimasdécadas.El segundo capítulo (“Re/presentando las Historias delPlaneamiento”) trata de dar cuenta de aspectosobviados o marginados por la “historia oficial” delurbanismo, su lado oscuro ( noir side ), sus efectosracistas y sexistas. Contarlos no sólo trata de poner enevidencia la visión totalizadora y excluyente delpensamiento moderno, sino que en cierta manera sebusca su redención o indemnización desde el presente,al hacer visible lo que se quiso ignorar. Una de laspreguntas clave que guían este capítulo es “¿cual es elobjeto y los sujetos de la historia del planeamiento?”,puesto que sus límites no están definidos a priori,concretarlos derivaría en tantas “Historias” comolímites fuéramos capaces de dibujar: si enfatizamos elplaneamiento como una práctica disciplinar onormativa, podríamos bien resaltar los aspectosprofesionales del “hacer ciudad”, o los aspectosfuncionales implícitos en “generar comunidades”, o losnormativos que regulan los atributos físicos, sociales,espaciales de la ciudad; pero por lo mismo, tambiénpodríamos enfatizar las posibilidades detransformación del planeamiento, resaltando lasresistencias surgidas frente a ciertas prácticas o reglasde planeamiento. A su vez, estas numerosas “Historias”no serían un mero reflejo del pasado sino su re-presentación, su re-construcción desde el presente y larecuperación de todo aquello que se omitió enrecuentos anteriores.El tercer capítulo (“Explorando los conocimientos delplaneamiento”) confronta los aspectos epistemológicosmás básicos de cada profesión: ¿Qué se considera unconocimiento válido? Y ¿Quién posee esteconocimiento? Frente al predominio de laepistemología positivista que privilegia elconocimiento científico y tecnológico, existen otrasalternativas importantes: conocimiento experimental,intuitivo, local, basado en conversaciones, en escuchar,en ver, en contemplar, en compartir, expresados pormedio de elementos visuales, simbólicos, rituales yartísticos en vez de cuantitativos y analíticos querecurren al jergón del “especialista” y que por tantoexcluyen a quienes carecen de una formaciónespecífica. Quizá lo más interesante del capítulo sea elbreve repaso de las alternativas surgidas durante laúltima mitad del siglo pasado cuestionando la raízpositivista del pensamiento urbanístico occidental: el“aprendizaje mutuo” (entre expertos y actores) de  Página 3 de 11 Nº2 - Perspectivas Urbanas / Urban perspectives   - P.3   www.etsav.upc.es/urbpersp  EL OTRO CULTURAL Friedmann, el “practicante reflexivo” de Schön (quenecesita aprender a plantear problemas más que aresolverlos), y el “hablar y escuchar” de Forester (queplantea tres nuevos métodos de conocimiento: elsurgido de la auto-reflexión, para identificar lasracionalizaciones propias que se esconden en unamisma; el que se deriva del discurso y la dialéctica, elúnico conocimiento liberador; y el que procede de lapráctica, de la experiencia, de nuestra acción en elmundo).El cuarto capítulo (“La diferencia que la teoría marca”)trata de la teoría del planeamiento, primero la cuestiónde su necesidad, y segundo, de qué teorías, comourbanistas, podemos necesitar: del conocimiento, delpoder, de la transformación social, de las desigualdadesestructurales... La opción que plantea es una teoríanormativa, que trate de las buenas prácticas y que seadependiente del contexto, como algo específico de lateoría urbanística frente a las teorías de las cienciassociales. El repaso cronológico que hace a las teoríasque desde los años 60 se han cuestionado el paradigmamoderno -- advocacy planning , economía políticamarxista, equity planning , communicative action planning , así como varios modelos del radical planning , que ella ve como el único modelo “quepuede incluir en su totalidad las implicaciones(multi)culturales del mundo postmoderno en quevivimos” [104]-- tienen en común ese aspectonormativo como la voluntad de mejorar las prácticasmediante una reflexión de lo que los urbanistas“hacen”, no tanto en cuanto a la disciplina en sí sino entérminos de conocimiento, proceso y legitimidad.El quinto y último de la primera parte (“Voces desdelos márgenes: la teoría que la diferencia marca”) dacuenta de las “voces desde los márgenes”, las voces dequienes tradicionalmente marginados se han colocadoen una condición urbana posmoderna de un modoprogresista y constructivo, al experimentar tanto comoanalizar los dilemas de la diferencia desde el espaciocreativo que su misma marginalidad define. Un aspectoa rescatar del capítulo es la propuesta de una teoríaurbanística ampliada: 1) la teoría urbanística como lareflexión sobre las prácticas (que es la teoría sobre laque el capítulo anterior discurre); 2) la teoríaurbanística como receptora y campo de aplicación delas corrientes intelectuales de las ciencias humanas ysociales (que es, podríamos decir, la ambición queorienta todo el libro, la de aplicar teorías feministas,post-coloniales y en general postmodernas alentendimiento de los fenómenos subyacentes en latransformación de las ciudades contemporáneas); 3) lateoría urbanística como filosofía práctica, pensada paraguiar la acción y a la que Sandercock otorga uncarácter casi revolucionario al desvelarnos no sólo loequivocado de nuestras ciudades, sino lo equivocadode nuestro modo de ver el mundo.En la segunda parte (“Rudimentos: prácticasinsurgentes”) pasa a dar cuenta de los activistas yorganizaciones que considera más innovadores (“quieny qué, en el centro del inferno , no es inferno ”), porcuanto practican un planeamiento que es democrático,inclusivo, culturalmente diverso, flexible, departicipación, y hasta a veces insurgente, y cuyoobjetivo principal no es crear un “plan” sino generar unproceso político. “Historias que representan unparadigma emergente de planeamiento que tiene susraíces en el levantamiento de la sociedad civil yencarna una nueva definición de justicia social (…) queincluye aunque va mas allá de los problemaseconómicos y se vincula a problemas demarginalización, desautorización, imperialismo culturaly violencia.”[129] Divide el capítulo entre“movilizadores” (Mel King, en Boston y Gilda Haas,en Los Angeles) y “movilizaciones” (la tribu de losWik de la península del Cabo York, Australia, y lalucha por los derechos de propiedad de las tribusnativas; el departamento municipal de asuntosmulticulturales, AMKA, en Frankfurt; las Madres delEste de Los Ángeles, MELA; los PresupuestosPopulares, de Puerto Alegre; y el Congreso Nacionalde Vecinas, NCNW, con sede en Nueva York), yconcluye con la necesidad de un fuerte compromisocon los valores sociales -sentido de la responsabilidadcolectiva y de la ciudadanía local- que sostengacualquier iniciativa que reclame la diferencia comovalor político en nuestras ciudades.La tercera parte (“Posibilidades postmodernas:Cosmópolis y Planeamiento”) está estructurada en doscapítulos. El primero (“Hacia Cosmópolis: una utopíapostmoderna”) pasa revista a las políticas de la diferencia tal y como se aplican en Nueva York, París,Londres, Frankfurt, Estambul y Jerusalén, todas ellascosmópolis según la definición normativa --“unaciudad grande en la que vive gente de variadasprocedencias”-- pero lejos de su Cosmópolis, de su“Utopía postmoderna (…) en permanente  Página 4 de 11 Nº2 - Perspectivas Urbanas / Urban perspectives   - P.4   www.etsav.upc.es/urbpersp  EL OTRO CULTURAL construcción” [182]. Lo más ambicioso del capítulo es,sin duda, el esfuerzo que hace por redefinir nocionescomo la de “justicia social”, “política de la diferencia”,“ciudadanía”, “comunidad” e “interés publico”, quehan ido apareciendo a lo largo del libro como formandoparte de un instrumental compartido entre ella y ellector; pero como Harvey puntualiza en uno de susescritos (“Social Justice, Postmodernism and the City”,IJURR, 16, 1993), precisamente porque estos términosestán revestidos de un poder político y de movilizacióninnegable, porque el significado que tienen a nivelcotidiano es importante para la gente, además deconsiderarse éste indiscutible, resulta fundamentalanalizar los diferentes significados que toman a travésdel tiempo, del espacio y de las personas, y sobre todocuando, como en el caso de Sandercock, se pretendeformular un nuevo paradigma de planeamientopartiendo de ellos. El segundo capítulo (“Planear haciaCosmópolis: un nuevo paradigma”) esfundamentalmente propositito: frente a los dilemas quela diferencia puede hacer surgir en la era posmoderna,especialmente “el miedo al Otro”, no sólo a nivelindividual sino de la administración, plantea lanecesidad de expandir el lenguaje del planeamiento (laepistemología de la multiplicidad) y expandir loshorizontes políticos del planeamiento (las políticastransformadoras de la diferencia en toda sumultiplicidad). Cito los dos párrafos con los queconcluye el libro:«Miro en mi globo de cristal, y sueño en el carnaval dela ciudad multicultural: no quiero una ciudad dondetodo permanezca igual y todo el mundo tema elcambio; no quiero una ciudad donde los afro-americanos y latinos tengan que vender drogas parapoder sobrevivir, o donde las mujeres tailandesas esténencarceladas en fábricas de producción textil dondetrabajen 16 horas al día, 6 días a la semana; donde losmuchachos lleven pistolas para sentirse como hombres,y donde la sospecha rezume de paredes estucadas, ydonde los blancos llamen a la policía si ven a alguiennegro/extraño paseando por las calles de su vecindario.No quiero una ciudad donde las personas al mandorechacen hablar con aquellos a quienes considerandiferentes; donde los policías llamen negros a laspersonas de color y los aporreen antes de preguntarlesnada; donde los blancos inviertan cada vez más de susahorros privados en defenderse de los extraños , y quevoten a quienes prometen orden y ley y no escuelas yhospitales; donde los candidatos al gobierno prometanque recortarán los servicios a los inmigrantes; dondelos media nos enseñen a odiarnos y a temernos en elnombre del  patriotismo y de la comunidad  . No quierouna ciudad en la que me de miedo salir sola de noche, oincluso visitar ciertos barrios a plena luz del día; dondelos peatones son motivo inmediato de sospecha, y lossin techo siempre perseguidos. No quiero una ciudaden la que mi profesión –urbanista- contribuya a todo lohasta aquí mencionado.Sueño en una ciudad en que actuar sea sinónimo decambiar, donde se valore más la justicia social que laley y el orden, donde tenga derecho a mi espacio así como el resto de mis conciudadanos; donde noexistamos para la ciudad sino que ella nos corteje;donde sólo tras consultarnos se tomarían decisionesacerca de los barrios donde vivimos; donde la escasezno nos conduzca a levantar cercos de alambre paraproteger cuidadosamente nuestras desigualdades;donde nadie abuse de su autoridad ni nadie carezca deella; donde no tenga que traducir mi conocimiento deexperto en palabras que impresionan a las autoridadesy confunden a los ciudadanos. Quiero una ciudaddonde los valores comunitarios premien la diferencia;donde un instituto se gestione de manera diferente queun despacho de contabilidad, y donde la profesoraenseñe porque comparte sus intereses con los de susalumnos; donde cualquiera pueda pintar las aceras ydirigirse a los que pasan sin temer que le peguen untiro; donde haya lugares para la diversión y para lameditación; donde haya música en las plazas, yvendedores ambulantes, y donde la gente disfrutedando forma y cuidando de su entorno. Quiero unaciudad en la que mi profesión contribuya a todo esto,donde el planeamiento sea una guerra liberadora queluche contra un espacio público carente de atributos ysoso, tanto como contra las múltiples formas deopresión y dominación y explotación y violencia;donde los ciudadanos arrebaten al espacio sus nuevasposibilidades, y se sumerjan en sus culturas sin dejar derespetar las de sus vecinos, contribuyendo a forjarcolectivamente nuevas culturas y espacios híbridos.» Comentarios Propongo capturar la trascendencia de este libro desdetres frentes distintos, que no por distintos dejan de sercomplementarios:  Página 5 de 11 Nº2 - Perspectivas Urbanas / Urban perspectives   - P.5   www.etsav.upc.es/urbpersp  EL OTRO CULTURAL A) contribución a las teorías post-positivistas delplaneamiento: A.1. cambio de paradigma A.2. teoría y práctica son indisolubles y estánencarnadas A.3. enriquecimiento de las teorías indígenasde planeamiento: contra la exclusión, contra lasegregación disciplinaria B) la aplicación de la diferencia en el planeamiento: las“nuevas” relaciones entre el estado y la sociedad C) el impulso utópico: la función de la utopía A) “Una de las historias que este libro cuenta es la dela vida, y muerte anunciada, del planeamientomoderno.” [2] Da lo mismo a dónde se mire o loslibros que una lea: por todas partes se critica la razóninstrumental (occidental) moderna, la lógica positivistacomo base del conocimiento científico… En el terrenodel planeamiento este cambio ha afectadofundamentalmente al entendimiento de la realidadcomo una construcción social, con toda su carga deindeterminación, inconmensurabilidad, variación,diversidad, complejidad e intencionalidad,diametralmente enfrentada a la noción moderna,esencialista, jerárquica, universalista, abstracta,totalizadora… (Allmendinger, Planning Theory,1,2002). A.1. Y es de ahí de donde arranca elparadigma cultural ( cultural turn ) en el que se inscribeel libro de Sandercock, y que podríamos caracterizarbrevemente por su afirmación de que “el conocimientoy la práctica son relativos por culturalmentedeterminados” (Storper, IJURR, 25, 2001:161) y comoel desplazamiento desde una política de la igualdad auna política específicamente cultural, que se abre acuestiones más amplias como las de identidad,representación y diferencia (Soja, Postmetropolis ,2000: 279-280).El paradigma cultural combate el pensamientomoderno en dos frentes principales: el normativo, porconsiderar que el pensamiento racional lineal ycategórico ha resultado en la tendencia a suprimir ladiferencia y la diversidad, inventando jerarquías dediferencia (racial, de genero, sexual, cultural) con elobjetivo de marginar al Otro, de deslegitimizar susvalores (el ya mencionado noir side del planeamiento,en el capítulo dos de la primera parte); y elepistemológico, oponiendo al actor universal racionalmoderno --que se rechaza por sus carencias sociales ypor haberse abstraído del contexto-- las entidadesculturales, unidas por sus maneras de conocer elmundo, irreducibles a una sola fórmula deconocimiento y comunicación como es laepistemología moderna, demasiado racionalista paraincorporar las demandas legítimas de la diferencia (o almenos de la especificidad), demasiado simplista comopara incluir la pluralidad de valores y de modos deconocimiento, y que convoca “(…) la necesidad derevisar nuestro modelo de planeamiento radical oemancipatorio (…) para incorporar críticamente elconcepto de diferencia ” [111], “(…) la necesidad decrear una nueva suerte de planeamiento, una quefacilite más que resista la transición a las ciudadesmulticulturales durante el próximo siglo, una quecelebre y encaje la diversidad y la diferencia.” [119]Pero la contribución más srcinal de Sandercock a esteparadigma es su “espacialización”, no únicamenteporque su discurso se elabore desde la visión delurbanista, que ella reiteradamente reclama, y por tantocentrado en los procesos de construcción de la “ciudad”sino porque ubique o contextualice el debate de lamulticulturalidad en la ciudad, o ciudad/región, como aveces la llama. Y al hacerlo así reconoce,1) que la relevancia y especificidaddel debate se debe en gran medida a lasciudades: países multiculturales ha habidosiempre, estados nación que incluían, y hasta aveces segregaban mediante el establecimientode nuevas fronteras, comunidades culturalesenteras --España es un buen ejemplo de ello,por lo que no me detendré;2) el protagonismo indiscutible en elpanorama político contemporáneo que seasigna a los órganos de gobierno local: desdeorganizaciones supranacionales (PuertoAlegre, la UE) a movimientos globales quearrogan a las ciudades de legitimidad para elauto-gobierno tanto como para jugar un papelprincipal en la toma de decisiones de ámbitono estrictamente local;3) por último, que lamulticulturalidad no se limita alreconocimiento, en el seno de las ciudades, dela diversidad de identidades culturales, sino
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