El legado grecolatino en la Historia del Reino de Quito de Juan de Velasco

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This study analyses the presence of elements and references to the Greco-Latin Classical world in the Ecuatorian Jesuit Juan de Velasco’s Historia del Reino de Quito. Three aspects are highlighted: the classical conception of the work (formal aspects
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  DIECIOCHO 31.2 (FaU 2008) 215 EL LEGADO GJEŒCOLATINO ENLA HISTORIA DEL REINO DEQUITO DE JUAN DE VELASCO' RAMIRO GONZÁLEZ DELGADO Universidad de Extremadura Introducción El jesuita ecuatoriano Juan de Velasco(Riobamba, 1727 - Faenza, 1792), criollo blanco y de familia aristocrática, escribió la Historia del Reinode Quito en laA.mérica meridional ^ot encargo de sus superiores. En su tarea de evangelización recorrerá diversos pueblos del Ecuador que le servirán para documentar su obra, pues podrá recogerinformación y conocer diferentes gentes, lugares y tradiciones así comodatos de tipo botánico y zoológico de primera mano. Sin embargo, la Pragmática Sanción de Carlos III expulsando a los jesuitas de España y de sus colonias en 1767, provoca el fin de estas tareas y nuestro autor tendráque recoger sus papeles, apuntes y libros y encaminarse a un largo viaje de exilio. Su destino será la localidad italiana de Faenza, ciudad en la que se refugiaron numerosos jesuitas americanos. AUí vivirá veinticuatro años y escribirá, para gloria del reino americano y para erradicar las infamias que oscurecieron a los conquistadores, la obra que nos ocupa.Los cronistas españoles ya habían denominado Reino al país de Quito.Antes de la invasión Inca, existió un conjunto étnico con unidad política:los Quitus-Caras (también denominado así por cronistas, antropólogos e historiadores). Se trataría más bien de una confederación de pueblos, con características culturales locales cercanas, cohesionados bajo el gobiernomonárquico —mezclado de aristocracia— de los Shyris. Así, la patria que Velasco invoca es una realidad social y geográfica (aunque no se ubican con precisión sus límites sureños y occidentales), con identidad histórica, que luchará años más tarde por su emancipación política.La Historia del Reino de Quito tiene tres partes bien diferenciadas. La primera, la Historia Natural, se detiene en aspectos científicos; la segunda, la Historia Antigua, se ocupa de la historia del país desde sus orígenes hasta la colonización; la tercera, la Historia Moderna, contiene la descripcióngeográfica de la región.Aunque la obra de "nuestro Herodoto", como lo denomina TobarDonoso (1960: XXIII), fue alabada y aprobada para publicar por la Academia de la Historia en 1789, el padre Velasco morirá en 1792 sin ver su ' Este trabajo se inscribe en el Grupo Complutense de Investigación 930136"Historiografía de la literatura grecolatina en España".  216 González Delgado, "Historia del reino de Quito" ansiada publicación. En 1840 verá la luz la traducción al francés de lasegunda parte: la Historia Antigua., pero habrá que esperar a 1844 cuando,por fin, aparece publicada la Historia del Reino de Quito completa en español^.Desde entonces esta obra se convirtió en un foco de encendido patriotismoecuatoriano y su autor en el primer "ecuatorianista".Lo que nos proponemos en este trabajo es analizar la presencia deelementos y referencias del mundo clásico grecolatino en la Historia del Reinode Quito del autor jesuita. Debemos tener en cuenta que el joven JuanVelasco fue educado por la Compañía de Jesús y el currículo de entoncescomprendía Letras, Gramática, Humanidades y Retórica. En el Noviciadoestudió Teología y Filosofía y, después de ordenarse sacerdote, enseñódurante dos años gramática latina. Por su dominio de la lengua quechua seráenviado a catequizar diversas regiones de la Audiencia y en esos viajesafianza su gusto por las ciencias naturales, la historia y la geografía. Por sueducación, era un buen conocedor del mundo clásico, especialmente de susautores y obras. Sin embargo, no va a ser precisamente en el contenido desu obra donde se refleje este conocimiento (pues las referencias directas queencontramos al mundo grecolatino son más bien escasas), sino en la formay en la concepción que el autor tiene de su obra. Además, al tratarse de unaobra histórica, es normal que al leer determinados sucesos americanos, éstosnos recuerden hechos simüares acaecidos en la Antigüedad. Así, nos iremosdeteniendo en cada parte de la obra, pues se abordan tres disciplinasdiferentes (Ciencia, Historia y Geografía), y comentaremos el mundogrecolatino reflejado bajo tres aspectos:• concepción clásica de la obra: analizaremos los aspectos formalesy la pervivencia del género grecolatino;• referencias directas al mundo grecolatino: señalaremos quéautores, personajes históricos o mitológicos y qué otrasreferencias al pasado clásico son citadas por el autor;• puntos de contacto entre civilizaciones (clásicas y americanas):veremos algunos aspectos que guardan cierta simiütud entreambas culturas. La Historia natural Esta primera parte, a pesar de que A. Pareja Diezcanseco (1981: XLIX)la excluya de su edición por no considerarla interesante para el lector ^ Nosotros vamos a seguir aquí Historia del Reifio de Quito en la América meridional (edición, prólogo, notas y cronología por 7\lfredo Pareja Diezcanseco), Caracas,Biblioteca Ayacucho, 1981. Esta edición sólo contiene las dos últimas partes: Historia Antigua (HA) e Historia Moderna (HM). Para la Historia Natural (HN) hemos seguido el texto establecido por el P. Aurelio Espinosa Pólit que se editó en elprimer volumen (de los dos en que se publicó la obra), a continuación de laintroducción de Julio Tobar Donoso: Padre Juan de Velasco, S. L, Quito, BibliotecaEcuatoriana Mínima, 1960.  DIECIOCHO 31.2 (FaU 2008) 217contetnporáneo, de que sea la parte más atacada por el dictamen de laAcademia de la Historia en 1789 (aunque valoran la obra completa dignade publicación) y de que en 1840 Henry Ternaux-Compans la juzgueretrasada con respecto a la ciencia de entonces, es, para su época, la quecondene una información más completa de cuantas Historias Naturalesamericanas se han escrito. El problema no es científico, sino cultural. Elpadre Veiasco, como americano, no sólo ofrece en su obra las creencias, losrelatos y los mitos populares indígenas, sino también los nombres dedeterminadas especies en quechua (subordinando la nominación española);ambos comportamientos no gustan en los círculos científicos de la época.Además, la Historia Natural, aunque tenga un carácter enciclopédico detradición naturalista clásica, no encaja bien en un contexto ilustrado en elque las nuevas ideas transformaban y discutían los modelos de la cienciaeuropea.El autor es consciente de sus limitaciones en el campo científico, poreso no pretende ser exhaustivo ni prolijo en lo referente a botánica ozoología. Así, afirma: "he de decir por necesidad muy poco y mal"^. Eso sí,si sabe de algún dato erróneo en las fuentes consultadas, no duda encorregirlo y explicarlo'*.Antes de comenzar la Historia Natural, Veiasco incluye una importante"prefación" en la que refiexiona sobre su obra, sobre el tiempo y el trabajoque le ha llevado, sobre la técnica empleada y otras aspectos que nos hacenpensar que estamos ante una verdadera poética del historiador:Es verdad que el mandato y las recomendaciones para escribirla seapoyaban sobre los débiles fundamentos de ser yo nativo de aquel Reino,de haber vivido en él por espacio de cuarenta años, de haber andado lamayor parte de sus Provincias en diversos \iajes, de haber personalmenteexaminado sus antiguos monumentos, de haber hecho algunasobservaciones geográficas y de Historia Natural en varios puntos odudosos o del todo ignorados, de haber poseído la lengua natural delReino en grado de enseñarla y de predicar en ella el Evangelio, yfinalmente de hallarme un poco impuesto, no sólo en las Historias quehan salido a luz, sino también en varios manuscritos y en las constantestradiciones de los Indianos con quienes traté por largo tiempo [...]. Si elescritor deber ser verídico e ingenuo para no dar una fábula por Historia,para no exagerar más de lo justo lo favorable, y para no callar o desfigurarmaliciosamente lo contrario, puedo comprometerme en esta parte [...].Yo ni soy Europeo por haber nacido en América, ni soy Americano 3 HN, II, 1, 1 (p. 70). También en HN, III, 1,1 (p. 148) señala: "En el presente quecompone el Reino Animal, haré mención de los diferentes órdenes de irracionales yde las distintas especies de cada uno, siguiendo el método ya prescrito de nodilatarme en descripciones".'' Por ejemplo, a propósito del plátano en HN, II, 6, 23 (pp. 125-126).  218 González Delgado, "Historia del reino de Quito" siendo por todos lados srcinario de Europa; y así puedo más fácilmentecontenerme en el justo equilibrio que me han dictado siempre la razón y lajusticia [...]. Un historiador debe ser filósofo y crítico verdadero, paraconocer las causas y los efectos naturales de los objetos que describe ypara discernir en el confuso caos de las remotas antigüedades lo fabuloso,lo cierto, lo dudoso, y lo probable: calidad que confieso faltarme casi del todo. Debe estar abastecido de lo que se halla escrito sobre la materia,especialmente de las fuentes srcinales más puras, para no hacer meracopia de errores y falsedades [...]. Debe, en fin, saber seguir el mediotérmino de ni ser tan profuso que cause tedio, ni tan conciso que necesitecomentos ^, Esta prefación, a modo del "prólogo" de las Historias de Heródoto y dela A.rqueología tucidea, contiene muchos tópicos de la historiografíagrecolatina, como son la defensa de la peritas y la objetividad, laimparcialidad, la participación del historiador en los hechos, la autopsia yutdüzación de fuentes y documentos cercanos a los sucesos y la seleccióncorrecta de los hechos^. Concepción clásica de la obra El modelo de las Historias Naturales a partir del Renacimiento fue,indudablemente, Plinio y era ésta una disciplina afín a lo que hoydenominaríamos "Ciencias de la Naturaleza". Como apunta G. Serbat:La Historia Natural [...] es, pues, no sólo un monumento de lo que losromanos del siglo I d.C. consideraban como 'la ciencia' [...], sino tambiénun tesoro de documentación sociológica. (1995: 9)Este concepto no variaría hasta la época que nos ocupa. Además, laactividad científica de la Compañía de Jesús sigue esa tradición textual de las Historias Naturales que ya tdene forma desde que Plinio escribió su Naturalis Historia, pues ningún griego ni latino antes que él Uegó a construir una obraenciclopédica (aunque sabemos que compila información de Catón yVarrón). Desde el punto de vista científico, estas Historias Naturales suponenun redescubrimiento de América. En la que nos ocupa, a semejanza delmodelo ladno, se repite la presencia del prefacio y se plantean los tnismostemas científicos: 5 "Prefación", pp. 9-11.« Vid, M" L. Harto TrujiUo (2002: 38-46).,  DIECIOCHO 31.2 (FaU 2008) 219 Naturalis Historia (37 libros) Pno eVieo 11-23-67 8-1112-1920-2728-3233-37ContenidoPrefacio e índicesCosmografíaGeografíaAntropologíaReino animalReino vegetalFarmacopeavegetalFarmacopeaanimalReino mineral Historia Natural (4 libros)Prefación 1 47 32 231 JundVeaco Es evidente que el padre Velasco era un buen conocedor de la obra dePlinio, dato que confirmamos después en las citas y referencias que hace de él. Como en el autor latino, el antropocentrismo (en el sentido deconsiderar la naturaleza desde el punto de vista del hombre) domina toda laobra. Ambos autores se sirven de múltiples fuentes^ y de sus observacionespersonales (aunque Plinio es más lector que hombre de campo) y semostraban más preocupados por la acumulación de datos y por latransmisión del pensamiento que por el aspecto literario de su obra.Antes de Velasco, desde el padre José de Acosta que escribió su Historia Natural j Moral de las Indias (1590) respetando de manera más o menosanalógica el modelo de Plinio, se escribieron diferentes Historias queasumieron la extrañeza de las realidades americanas y siguieron el modeloliterario antiguo (especialmente en los siglos X\l y XVIII)^. Pero las obras 7 El padre Velasco denomina a este libro: "Reino racional, vindicado de la modernafilosofía".* Se puede comprobar la integridad y candor de Plinio para expresar sus fuentes en Nat. His.., I, praef. 17.' Así: Fray Bartolomé de las Casas, Historia General de las Indias (1527); JoséFernández de Oviedo, Historia Generalj Natural de las Indias (1535); Francisco Lópezde Gomara, Historia General de las Indias (1552); Bernai Díaz del Castülo, Historia verdadera de la Conquista de la Nueva 'España (1568); Fray Bernardino de Sahún, Historia General de las cosas de la Nueva  "España  (1569); José de Acosta, Historia Moral yNatural de las Indias (1776);Juan Ignacio Molina, Historia Geográfica, Natural y Civil del
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