CUBA: UNA SOCIEDAD FORMADA POR RETAZOS. CARAVELLE. Cahiers du monde hispanique et luso-bresilien, Institut Pluridisciplinaire pour les Etudes de l'Amerique Latine a Toulouse, Vol. 81, 2003, pp. 111-146. ISSN: 1147-6753.

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ABSTRACT During the period of 1800-1869, the Cuban demographic growth has developed through the sustained immigration; besides of the africans, chínese, indians yucatecos and galician's of country, functionaries and militaries arrived coming from
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  Ismael Sarmiento Ramírez Cuba: una sociedad formada por retazos In: Caravelle, n°81, 2003. pp. 111-146. RésuméRÉSUMÉ- Dans la période 1800-1868, la croisance démographique cubaine repose sur une émigration soutenue. Outre les Africains, les Chinois, les Indiens yucatèques et les Galiciens, arrivent des fonctionnaires et des militaires des territoiresaméricains récemment séparés de la Couronne et des blancs européens. Le trait principal de cette société est que la hiérarchien'y répond pas seulement à un critère de classe mais aussi à une division par états : il y a une distinction sur le plan racial(blancs, « libres de couleur », esclaves), qui ne recoupe pas toujours la division en classes sociales. Abstract ABSTRACT- During the period of 1800-1869, the Cuban demographic growth has developed through the sustained immigration ;besides of the africans, chínese, indians yucatecos and galician's of country, functionaries and militaries arrived coming from theHispano-American territories detached from the Spanish Crown and white Europeans. The first characteristic of this society isthat it's hierarchy not only answers to the class melting, but also to it's estate character, that racially distinguishes the whitepeople from the «free colour people» and the slaves, which is not always identified with a social class.ResumenRESUMEN- En el período 1800-1868, el crecimiento demográfico cubano se desarrolla por la vía de la inmigración sostenida ;además de africanos, chinos, indios yucatecos y gallegos, llegan funcionarios y militares procedentes de los territorioshispanoamericanos desprendidos de la Corona española y blancos europeos. La primera característica de esta sociedad es quesu jerarquización no sólo responde a una aglutinación clasista sino a su carácter estamental, que distingue en lo racial a losblancos de los «libres de color» y de los esclavos, lo que no siempre se identifica con una clase social.Citer ce document / Cite this document :Sarmiento Ramírez Ismael. Cuba: una sociedad formada por retazos. In: Caravelle, n°81, 2003. pp. 111-146. doi : 10.3406/carav.2003.1441http://www.persee.fr/web/revues/home/prescript/article/carav_1147-6753_2003_num_81_1_1441  C.M.H.LB. Caravelle n° 8 1 p. 1 1 1 - 1 46, Toulouse, 2003 Cuba una sociedad formada por retazos Composición y crecimiento de la población en los primeros 68 años del siglo XIX PAR Ismael SARMIENTO RAMÍREZ Universidad de Oviedo En la sociedad cubana decimonónica, en comparación con el número poblacional general, quedaron pocos indocubanos puros 1 y la compos ición e la población y su crecimiento se debía fundamentalmente a la inmigración voluntaria y forzada. Al decir de Moreno Fraginals, en Cuba/España. España/Cuba. Historia común, era una sociedad que «se iba formando como por retazos»^. 1 No obstante, son numerosas las noticias sobre la presencia de indocubanos a lo largo del territorio de la Isla, que niegan que el indígena había sido exterminado totalmente en época tan lejana como el siglo XIX. Además de los datos que ofrece un escritor cubano contemporáneo, Antonio Bachiller y Morales, afirmando la existencia de estos primogénitos habitantes en los arrabales de la ciudad de Puerto Príncipe y en Guanabacoa, esta última habitada siglos atrás exclusivamente por aborígenes y hasta entonces con fabricación de objetos de barro con la misma técnica de los antiguos, hoy sabemos de otros asentamientos. El también historiador cubano José María de la Torre informa sobre los habitantes indígenas que constituían la población de numerosos centros urbanos en la región oriental a mediados del siglo XIX, entre las que destaca: El Caney, Santa Rosa, Tiguabos, Tí Arriba, Jiguaní, y los alrededores de Holguín, donde observó «la mayor parte mezclados con los mulatos»; vid. Antonio Bachiller y Morales, Cuba primitiva: srcen, lenguas y tradiciones e historia de los indios de las Antillas Mayores y las Lucayas, 2a edición, La Habana, Librería de Miguel de Villa, 1883; José María de la Torre, Compendio de geografía física, política, estadística y comparada de la Isla de Cuba, La Habana, Impr. De M. Soler, 1854, p. 54. Otro estudio donde se sintetiza la presencia absrcen en la etnogénesis cubana es el realizado por José Antonio García Molina, «Los aborígenes cubanos: leyenda de una extensión», en Temas, La Habana, n°. 7, julio- septiembre de 1996. p. 28-36. 2 Manuel Moreno Fraginals, Cuba/España. España/Cuba. Historia común, Barcelona, Ed. Crítica, 1995, p. 170.  112 CM. H. LB. Caravelle El crecimiento demográfico, que hasta la década del sesenta del siglo XVIII se da principalmente por la endogamia de la población criolla, a partir de los años setenta de ese siglo, y hasta los inicios de la década del cuarenta del siglo XIX, se desarrolla por la vía de la inmigración sostenida. A lo largo de este período llegan a Cuba en cantidades considerables peninsulares, canarios, negros esclavos, chinos y yucatecos contratados, más algunos grupos de extranjeros de otras nacionalidades; sin embargo, en el período 1800-1868, el país crece más por la inmigración forzada de africanos que por la entrada de españoles que en estos años resulta menos significativa. Entre 1787 y 1841 la población crece casi seis veces con respecto a los tres siglos y medio anteriores. Su totalidad, que en 1787 era de 176.167 habitantes^, en 1841 alcanza la cifra de 1.007.624. Crecimiento que en casi 50 años llega a ser de 831.457 personas, y composición poblacional que comparada con el primer año citado significa un aumento de 321.681 habitantes blancos (el 38,70 ), 123.621 de color libres (el 14,86 ) y 386.155 de color esclavos (el 46,44 )4. Por ejemplo, la existencia de esclavos, que en 1787 es de 50.340 brazos, el 28,57 de la población, en 1841 se eleva a 436.495, un 43,32 ; y el total de la población conceptuada como no blanca pasa de 79.557 personas a 589.333, el 58,49 de los habitantes. De esta forma, —en cifras— consideramos que se explica mejor el carácter transicional de la época y, en particular, el cambio radical operado en la composición poblacional de la Isla; porque en Cuba todavía «no existe una sociedad estructurada y estabilizada en forma definitiva, sino más bien una sociedad en formación, en la cual la esclavitud constituye un elemento central para alcanzar las bases para una estratificación social y clasista», donde «el desarrollo económico tiene que estar vinculado a la importación de fuerza de trabajo»^. Los años que analizamos se ubican dentro del período de mayor intensidad de las transformaciones demográficas de la Gran Antilla y su significado también es resultado del intenso proceso económico por el que se transita. A escala mundial la tasa de crecimiento de Cuba sólo fue superada por los Estados Unidos y esta comparación se mantiene válida mientras transcurren los cuarenta primeros años del siglo XIX, ya que después de 1841 se experimenta cierta desaceleración del crecimiento demográfico; distinguiéndose únicamente el año 1862, con un aumento -> Dirección General de Hacienda de la Isla de Cuba, Boletín Oficial de Hacienda, t. I, La Habana, La propaganda Literaria, 1881, p. 461. 4 Cuba, Comisión Estadística, Resumen del censo de población de la isla de Cuba afines del año 1841, Habana, Impresora del Gobierno por S. M., 1842. 5 Eduardo Torres-Cuevas, Félix Varela: los orígenes de la ciencia y con-ciencia cubanas, La Habana, Ed. de Ciencias Sociales, 1995a, p- 14.  Población de Cuba en el xix 113 del 0,17 , el que sólo se supera al iniciar el siglo: 1804, con el 0,57 de progresión, y 1810, con otro aumento del 0,38 6. En este proceso de crecimiento y cambios en la composición interna de la población, además de abarcar una de las épocas en que la Isla cuenta con un significativo número de nuevos habitantes, van a influir otros hechos externos que tuvieron lugar básicamente durante el gran ciclo revolucionario de finales del siglo XVIII y en los primeros veinte años del XIX, como son: el levantamiento de Saint-Domingue (1791), la cesión de la Luisiana a los Estados Unidos (1804) y las guerras de independencia de las colonias continentales españolas (1808-1829), que van a producir en la Isla un número considerable de efectos que elevan el capital humano, y son añadidos a la composición poblacional. Y ya no sólo de las familias españolas segregadas, sino también de buen número de emigrados franceses, y en menor escala los que arrojarán las guerras de independencia de las antiguas colonias del continente y la continua promoción de inmigración libre europeo-americana. A lo que se suma la mayor inmigración forzada de esclavos africanos en los años más importantes del boom económico cubano. I. Las clases, estamentos y grupos sociales El sistema social colonial en la isla de Cuba es sumamente complejo, porque se mezclan clases, estamentos y grupos. Eduardo Torres-Cuevas, en el Capítulo VII de Historia de Cuba: la Colonia, evolución socioeconó mica formación nacional, al analizar la estructura clasista-estamental de la sociedad esclavista cubana a partir de las características que la diferencian de las sociedades europeas, de determinadas sociedades latinoamericanas y de plantaciones franco-británicas?, advierte que la 6 Refiriéndose al año 1825 Alejandro de Humboldt llegó a pensar que probablemente en Cuba había 715 000 habitantes, agrupados en 235 000 blancos, 130 000 libres de color y 260 000 esclavos, es decir, 46%, 1 8% y 36% respectivamente; y que esta población era entonces con corta diferencia igual a la de todas las Antillas inglesas reunidas, y casi el doble que la población de Jamaica. De acuerdo con los datos que recoge tan sagaz observador, en Cuba los hombres libres constituían el 64% de la población total; en las Antillas inglesas apenas alcanzaban el 19%; pero en todo el archipiélago antillano, los hombres de color, negros y mulatos, libres y esclavos, formaban una masa de 2 360 000, que equivalía al 83% de toda la población. Vid. Alejandro de Humboldt, Ensayo político sobre la isla de Cuba, Miami, Mnemosyne Publishing Inc., 1969, p. 97-98; Ramiro Guerra y Sánchez, J.M. Pérez Cabrera, J.J. Remos y E.S. Santovenia, Historia de la Nación Cubana, t. Ill, La Habana, Ed. Historia de la Nación Cubana, 1952, p. 340. ' Según explica este autor: «En Europa las estructuras sociales son producto de un proceso histórico escalonado en la formación de la jerarquización social clasista sometida al reajuste de los cambios sucesivos en las distintas formaciones económico-sociales y del proceso de formación de la sociedad capitalista; en Cuba las clases sociales se presentan amalgamando elementos heterogéneos, con perfiles imprecisos y vinculadas a una fuerte estructura estamental porque no están formadas las bases de las estructuras sociales capitalistas ni su desarrollo histórico había transcurrido sobre la base de fases evolutivas  1 14 C.M.H.LB. Caravelle primera característica de esta sociedad es que su jerarquización no responde sólo a una aglutinación clasista, sino también a su carácter estamental, que distingue en lo racial a los blancos de los «libres de color» y de los esclavos, lo que no siempre se identifica con una determinada clase social. Carácter estamental que se reafirma en la legislación de la época y en los mecanismos de compulsión social impuestos (normas de conducta, religión, etcétera), que crean fronteras legales y sociales de difícil superación, justificando un status social, con las desigualdades que le son inherentes^. La burguesía queda conformada por dos grupos, el de los hacendados criollos y el de los comerciantes mayormente integrado por españoles (catalanes en buena medida). Son grupos irreconciliables por sus intereses, aunque pertenecen al estamento de los blancos. El otro extremo de la clase y del estamento lo compone el negro esclavo diferenciado culturalmente como bozal, ladino criollo y rellollo. El bozal es el negro, esclavo o liberto, nacido en África que no habla el castellano, al que también se le dice de nación o bozalón; el criollo es el hijo de bozal nacido en Cuba y asimilado a la sociedad y a la cultura del país; y el rellollo es el hijo de criollo cuyas raíces parten totalmente de Cuba. Asimismo, en el caso específico de los bozales se les distingue por la diversidad étnica de srcen (lucumíes, congos carabalíes, etcétera) aunque los plantadores solían mezclar las diversas etnias entre sí para evitar la natural solidaridad entre los esclavos. El esclavo también se distingue por el tipo de labor que realiza: no es lo mismo el esclavo de barracón, aquel que no trabaja en plantación, el esclavo doméstico que el adquirido o puesto a trabajar por el Estado. Los esclavos de barracón son los de las plantaciones azucareras y cafetaleras; los no plantación istas son los pocos mancomunados al trabajo con sitieros, ganaderos y vegueros; los domésticos están incorporados directamente a la vida cotidiana de sus diversos amos; hay también dueños que se dedican al alquiler de los esclavos; y a los del Estado se les encuentra en tareas de fábricas, dedicados a oficios artesanales en las ciudades, a trabajos «impropios» de blancos, como se decía. La población blanca -concepto antagónico a la población «de color»— es el estamento superior, y en él se incluye a todos los individuos con superpuestas. Como en tantas otras sociedades americanas, presentan las peculiaridades de que la estratificación social basada en la preponderancia del criollo de ascendencia europea se ve alterada, en su correlación interna, por el incremento de la inmigración forzada africana y la presencia de amplias relaciones esclavistas. Por último, las diferencias con respecto a las sociedades plantacionistas francesas y británicas vienen dadas por el hecho de que los elementos plantacionistas se insertan en una sociedad criolla ya formada que, por tanto, no es un producto de la plantación sino que ésta se incorpora a ella»; Eduardo Torres-Cuevas, «La sociedad esclavista y sus contradicciones», en Instituto de Historia de Cuba, Historia de Cuba: la Colonia, evolución socioeconómica y formación nacional, La Habana, Ed. Política, 1995b, p. 282. ° Ibidem.
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